Quito, Ecuador.- Los comunicadores católicos de América Latina expresaron preocupación frente a situaciones derivadas por "el abuso de los poderes gubernamentales que violan los derechos de los pueblos", así como por las consecuencias de la inclemencia del temporal invernal que ha cobrado centenares de vìctimas mortales en Perú y Colombia, por lo que hicieron un llamado a ser gestores "de una verdadera comunicación de sentido, donde podamos crear redes de comunión fraterna y participación democrática desde los valores del Evangelio. En su declaración final, los presidentes de las asociadas de SIGNIS en América Latina y El Caribe se mostraron solidarios frente a la creciente violencia en Centroamérica, particularmente por la situación en México, donde "más periodistas son asesinados continuamente".

En el pronunciamiento, los comunicadores católicos se hicieron "eco de los pueblos de República Dominicana y Haití, ante sus reclamos legítimos por los constantes abusos contra la naturaleza de los cuales son víctimas". Igualmente se mostraron preocupados por "la tensión por la protesta social que se vive en los últimos días en Argentina", así como por la constatación que sintieron por "la polarización vivida en este momento electoral en el Ecuador".

Frente aestas realidades, los representantes de las asociadas nacionales de SIGNIS en América Latina y El Caribe instamos a los comunicadores del continente a "ser partícipes de la gestación de una verdadera comunicación de sentido", que permita "crear redes de comunión fraterna y participación democrática desde los valores del Evangelio".

Lea aquí la declaración íntegra

Primer  Encuentro  de  Presidentes  de  las  Asociadas  de SIGNIS en América Latina y El Caribe

DECLARACIÓN FINAL

Desde el 30 de marzo nos encontramos reunidos los presidentes de las Asociaciones Católicas de Comunicación, SIGNIS,  en América Latina y el Caribe, reflexionando sobre las diversas realidades presentes en nuestros entornos.

Con profundo dolor y sorpresa hemos sido testigos de los hechos ocurridos el día 31 de marzo tanto en Paraguay como en Venezuela. En ambos hechos, a pesar de las diferencias específicas, encontramos grandes similitudes ante las cuales no podemos callar: atropellos por parte de las fuerzas del orden en contra de hermanos comunicadores que cumplían en ese momento con las exigencias propias de reportar los hechos en desarrollo; al igual que el abuso de los poderes gubernamentales que violan los derechos de los pueblos.

Vemos con preocupación la tensión por la protesta social que se vive en los últimos días en Argentina; así también, hemos sido testigos de la polarización vivida en este momento electoral en el Ecuador.

Compartimos el dolor de Perú y Colombia, causado por los fenómenos de la naturaleza y, aunque las palabras no son suficientes para resarcir tanto sufrimiento, compartimos nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas y ofrecemos nuestro compromiso de vida para alimentar la esperanza de nuestros pueblos.

No podemos olvidar la creciente violencia en Centroamérica y México, siendo este último país el lugar donde más periodistas son asesinados continuamente. Igualmente, nos hacemos eco de los pueblos de República Dominicana y Haití, ante sus reclamos legítimos por los constantes abusos contra la naturaleza de los cuales son víctimas.

Reafirmamos nuestra convicción de que la paz es la única manera de alcanzar una verdadera cultura de la vida plena y la solidaridad en América Latina y el Caribe. Por ello nos hacemos eco de las distintas declaraciones y documentos que nuestros obispos y otras instancias eclesiales han presentado, especialmente con los obispos venezolanos en su llamado a “generar gestos valientes e iniciativas innovadoras que motiven a esperar contra toda esperanza, para construir una convivencia libre, justa y fraterna” (31/03/17). Afirmamos con la Asociación de Comunicadores Católicos del Paraguay que “defendemos el derecho a la información, por ello, exigimos garantías para el desarrollo del trabajo de los comunicadores” (31/03/17).

Dirigimos nuestras palabras de aliento en primer lugar a todos los comunicadores de buena voluntad que valientemente luchan por brindar una información apegada a la verdad, lejos de apasionamientos partidistas. Unimos nuestras voces a las suyas y nos comprometemos a ser portavoces ante el mundo.

A todos nuestros hermanos de América Latina y el Caribe, les instamos a ser partícipes de la gestación de una verdadera comunicación de sentido, donde podamos crear redes de comunión fraterna y participación democrática desde los valores del Evangelio.

Unidos en la esperanza por una paz verdadera, en la ciudad de Quito el primero de abril de dos mil diecisiete.

Presidentes de las Asociadas de SIGNIS en América Latina y El Caribe