Mariana, Brasil.- El arzobispo emérito de Mariana (MG), Dom Geraldo Lyrio Rocha, denunció los graves efectos que ocasiona la minería a las funetes de aguas superficiales y subterráneas Don Geraldo Lyrio Rocha: "No podemos silenciar ante gobiernos en el ámbito federal, estatal o municipal y de organismos públicos que omiten su tarea de fiscalizar los emprendimientos mineros, especialmente en esta región" señaló el prelado, que acompaño la 3° Romería de la Tierra y de las Aguas, realizada el domingo 3 de junio, en Ponte Nova.

En esta 3ª Romería de las Aguas y de la Tierra, motivados por el tema "Cuenca del río Dulce (Doce), Nuestra Casa Común" y por el lema "CUIDANDO DE LA TIERRA Y PLANTANDO AGUA, CON JUSTICIA Y SOBERANÍA POPULAR", denunciamos la inversión de los valores que provoca daños a las aguas ya la tierra a causa de la búsqueda desordenada del lucro, amparada por políticas económicas predatorias que destruyen la naturaleza, no respetan la vida y la dignidad humana", agregó.

"Una vez más denunciamos la falta de respeto a los derechos de los afectados por la ruptura de la represa de Fundão en el distrito de Bento Rodrigues, municipio de Mariana y que ha causado graves daños a las personas y al medio ambiente en toda la extensión del río Dulce (Doce)", dijo en su mensaje Monseñor Geraldo Lyrio.

Recordó que los Obispos de las Diócesis de la Cuenca Hidrográfica del Río Dulce afirmaron que el "rompimiento de la represa de Fundão hizo ineludible la reflexión crítica sobre la compleja cuestión de la minería. Esta tragedia reveló la fragilidad y la grave insuficiencia de los criterios utilizados para la definición de nuevas áreas de minería, de los métodos utilizados, de las técnicas de producción y gestión de represas, de las tecnologías de la ingeniería de minería. Además, la tragedia mostró la vulnerabilidad de la actual legislación socioambiental; la insuficiente fiscalización de los órganos competentes; la baja calidad y la morosidad de las acciones de emergencia; el despreparo de la sociedad y de los gobiernos para planificar, discutir, condicionar, negociar y garantizar las estrategias de desarrollo centradas en la búsqueda de la sostenibilidad", dijo.

Para Monseñor Geraldo, es "necesario extender nuestra mirada también hacia el impacto de la minería sobre el agua. Se trata de un bien que es finito y, al mismo tiempo, esencial para la vida, por eso, de derecho universal. La explotación no sustentable de las actividades mineras amenaza a ese bien indispensable (el agua), perjudicando el medio ambiente, destruyendo vegetaciones, provocando desequilibrio en el régimen de circulación de aguas superficiales y subterráneas, modificando esencialmente la capa freática, causando la destrucción de innumerables manantiales, llevando a la escasez de ese bien precioso y generando impactos perjudiciales para la salud, la producción de alimentos y la propia vida", insiste.

En la raíz de esta tragedia de dimensiones incalculables, se encuentra la sed desenfrenada de lucro a ser obtenida a cualquier precio, incluso causando daños a la naturaleza y al ser humano: "Esto sucede porque en el centro de ese sistema económico está el dios dinero y no la persona humana. Sí, en el centro de cada sistema social o económico debe estar la persona, imagen de Dios [...]. Cuando la persona es desplazada y llega el dios dinero se da esa inversión de valores [...]. "Un sistema económico centrado en el dios dinero tiene también necesidad de saquear la naturaleza" dice el Papa Francisco, en el Discurso a los participantes del Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, en Roma, el 28 de octubre de 2014.

El Papa es incisivo al afirmar: "Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del dinero. Digamos NO a una economía de exclusión y desigualdad, donde el dinero reina en lugar de servir. Esta economía mata. Esta economía excluye. Esta economía destruye a la Madre Tierra [...]. La casa común está siendo saqueada, devastada, vejada impunemente. La cobardía en defenderla es un pecado grave [...]. Pacífica, pero tenazmente, los pueblos y sus movimientos están llamados a clamar, movilizarse, exigir la adopción urgente de medidas apropiadas. "Os pido, en nombre de Dios, que defendáis a la Madre Tierra" (Discurso en Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, el 9 de julio de 2015).

Renuevo el llamamiento de los Obispos de las Diócesis de la Cuenca del Río Doce: "Estimulen a los que luchan en defensa de la" casa común "para que no desanimen ante los obstáculos y la prepotencia de los grandes y poderosos. Ayuden a salvar el Río Doce, con todo lo que significa para tanta gente en Minas Gerais y en el Espíritu Santo. Perseveren en la lucha a favor de la vida y de la esperanza, en la certeza de que "la paz es fruto de la justicia" (Is 32, 17).

Fuente: Red Iglesias y Minería