“Yo he venido a la ONU a pedir ayuda para que no se produzca una masacre contra mi pueblo”. Este fue el llamado que hizo a las Naciones Unidas el dirigente indígena Adriano Karipuna, en la tarde del miércoles 18, en Nueva York, durante el tercer día de trabajos de la XVII sesión del Foro Permanente sobre Asuntos Indígenas. El indígena denunció que cientos de hectáreas de la Tierra Indígena Karipuna, en Rondônia, año tras año, se han vuelto pasto, lotes para ventas y revueltos por el garimpo; los árboles amazónicos convertidos en pedazos de tablas en las madereras y cerrajerías.

Más temprano, el Karipuna remitió la misma denuncia y llamado a la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz. La ponente de la ONU ya estuvo en Brasil en 2016 y recomendó al gobierno que "desarrolle y priorice acciones concretas para garantizar la protección ambiental de las tierras indígenas y de los recursos naturales y para prevenir actividades ilegales", entre otras medidas.


Por lo constatado en el informe llevado por Adriano Karipuna, el gobierno brasileño dio de hombros a la ONU. Durante el evento 'Derechos colectivos de los pueblos indígenas a las tierras en Brasil: contexto, desafíos y recomendaciones', realizado paralelamente al Foro Permanente, y organizado por el Consejo Indigenista Misionero (Cimi) y Franciscans International, Adriano Karipuna, representando a la Asociación de los Pueblos Indígenas Karipuna en la ONU, destacó las amenazas permanentes de no indígenas hostiles en el cotidiano de la aldea.

"Nuestro pueblo fue reducido a cinco personas. Hoy somos 58, con la tierra homologada desde 1992. Pero madereros, garimpeiros, hacendados y grileiros actúan de forma incansable. El gobierno brasileño no protege el territorio. "He venido a hacer esa denuncia ante la ONU", agrega. El indígena explica que el pueblo sufre amenazas de muerte y atentados.

El Foro proporciona recomendaciones sobre la temática indígena al Consejo Económico y Social de la ONU, pudiendo generar sanciones a los países miembros. "Parece que es la forma más fuerte de hacer que el gobierno escuche a la gente. En Brasil la gente va en Brasilia, protesta, reanuda, muere. "Nada resuelve", lamenta Leila Guaraní y Kaiowá. Este año, el tema del Foro es "pueblos indígenas, derechos colectivos a la tierra, territorios y recursos". En el caso del pueblo Karipuna, la tierra se reduce cada día, con invasores a lotizando para la venta; el territorio, a su vez, viene siendo devastado por madereros y criadores de ganado.

El Ministerio Público Federal (MPF) trata la situación como de "riesgo de genocidio inminente". Las Naciones Unidas, a partir de 1948, pasó a tener una Convención para la Prevención y el castigo de crímenes de genocidio. Es función de los países miembros combatirlo. El impacto socioambiental sufrido por los Karipuna pone en riesgo la supervivencia y la reproducción física y cultural, puesto que áreas de apropiación espiritual y fuentes de subsistencia están invadidas y depredadas.

El Ministerio Público Federal (MPF) trata la situación de los Karipuna como de "riesgo de genocidio inminente". La situación llegó a tal nivel de tensión, tras las denuncias de los Karipuna y el posicionamiento del MPF, que personas no identificadas provocaron la quema de una base de protección en la Tierra Indígena Karipuna, flanqueada por las cercas de una hacienda. El atentado sigue impune. A estos hechos, sin embargo, se suma la intervención del gobierno brasileño en la región, en flagrante falta de respeto al derecho de consulta presente en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

"Las construcciones de las centrales hidroeléctricas de Jirau y Santo Antônio inundaron parte de nuestro territorio. El emprendimiento tuvo el apoyo del Banco Mundial. Las carreteras también se abrieron. Todo esto llevó allí una gran cantidad de trabajadores de otras regiones del país, que no se marcharon después del término de las obras. Seguirán allí y ahora buena parte de ellos invade nuestras tierras detrás de garimpo, lotes, madera ", contextualiza el líder Karipuna.

Agronegocios y pueblos aislados

Hiparidi Top'tiro Xavante, de la Movilización de los Pueblos Indígenas del Cerrado, destacó los efectos del agronegocio en el Cerrado. "Mato Grosso es el primer estado en producción de soja en Brasil. Nuestras tierras están rodeadas por el agronegocio que no destruye sólo el bosque, sino que contamina los ríos donde hacemos los rituales. Contaminan el aire y nuestro futuro se acaba. Contamina los animales, que es alimento y sirve para los rituales y bodas. El agronegocio es la muerte de Oró ", destacó. Pidió además que el gobierno brasileño pare las obras de la BR-080 y BR-242, además de la Ferrovia Centro-Oeste, que causa daños a las tierras indígenas.

Para más información se puede ingresar al sitio web de las Obras Ponficias Misioneras de Brasil, POM

Fuente: Asesoría de Comunicación – Cimi