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Comunicación humanizadora Versus Comunicación deshumanizadora en Mons. Romero

Comunicación humanizadora Versus Comunicación deshumanizadora en Mons. Romero

Carlos Ayala Ramírez*.- Podemos considerar a Monseñor Romero como un comunicador que inspira hacia una práctica humanizadora de la comunicación e interpela aquellas formas de comunicación deshumanizadoras. Humanizó la comunicación en tanto que a través de su palabra los clamores y esperanzas de los pobres se hicieron presentes en la opinión pública, la conciencia crítica se desarrolló y la verdad de lo que ocurría en el país logró salir a luz. Asimismo, criticó fuertemente a lo que podríamos llamar una comunicación deshumanizadora expresada - según Monseñor Romero - en la corrupción de la prensa (producto de su alianza oficiosa con el poder), en su función legitimadora de un status social injusto y en el encubrimiento de la realidad mediante la desinformación, la manipulación o la mentira sin más. 1. La comunicación que deshumaniza Es el uso de los medios para bloquear a la comunidad y menoscabar el bien integral de las personas alienándolas o aislándolas. Esto ocurre cuando los medios favorecen la hostilidad y el conflicto, el etnocentrismo y la cerrazón a lo diferente, la desinformación y el encubrimiento (la mentira), la discriminación (por motivos de género, social, religioso e ideológico) y la pasividad del perceptor. También ocurre cuando los medios de comunicación apoyan o promueven: sistemas económicos orientados a la codicia y la acumulación, a los políticos demagogos, la superficialidad de vida, el excesivo consumismo y la indiferencia ante el sufrimiento humano. Monseñor Romero consideraba que la deshumanización de los medios tenía expresiones y consecuencias concretas que afectaban negativamente a la gente, a los comunicadores y a los mismos instrumentos de comunicación. Veámoslo: (a) El ocultamiento de la injusticia contra los pobres "Cuando hemos querido publicar algo que toque las estructuras económicas, encontramos la oposición de los mismos anunciantes. Yo mismo fui desterrado de un periódico donde los anunciantes dijeron que no convenía que escribiera en el periódico. Con esta libertad, ¿cómo vamos a abrir las páginas de los periódicos o los micrófonos de la radio y la televisión? (...) ¿Cuándo han visto ustedes publicado un editorial de nuestros medios de comunicación tocando esta llaga de nuestra sociedad?" (Homilía, 14 de octubre de 1979). "Las minorías económicamente poderosas pueden organizarse en defensa de sus intereses minoritarios y, muchas veces, con desprecio de los intereses de la mayoría del pueblo. Ellos (los poderosos) pueden montar campañas publicitarias hasta de oposición al gobierno; ellos pueden influir en piezas importantes de la legislación (...) Mientras que otros grupos, en la base del pueblo, sólo encuentran dificultades o represión, cuando quieren defender organizadamente los intereses de las mayorías" (Tercera Carta Pastoral, 1978). (b) Cerrazón de los medios a la angustia del pueblo "Por qué han estado ocupadas la catedral, la Iglesia de El Rosario, Cojutepeque, Apopa, Suchitoto, Aguilares... y quién sabe cuantas más. Ellos tienen que buscar dónde dar escape al grito de la angustia del pueblo que no encontrándolo en canales normales, busca expresiones anormales. Como cuando un tumor no tiene salida, explota por cualquier lado (...) Al gobierno le toca poner los cauces adecuados para que se oiga la voz del campesino, del obrero, del que tiene necesidad. Pero van a la asamblea Legislativa y no se les quiere escuchar; van a los ministerios y se les trata como gente de segundo orden; van a todas las instancias que deben servir al pueblo y los marginan, no los escuchan. Creo que si hubiera cauces normales no habría ocupación de templos. Gran parte de la culpa de la ocupación está en el gobierno. Culpa también - y en mucha parte - la tienen los medios de comunicación social. No se prestan a la voz del pueblo. No hay lugar para los reclamos en la prensa (...) Para ellos no hay lugar muchas veces ni en campo pagado; la Iglesia ha experimentado, con el pueblo, esa marginación. ¡Cuántas cosas hemos querido publicar! Y no hay lugar, porque ofende a la opresión y a la represión a la que se hacen serviles. Muchos medios que deberían servir a la verdad y a la libertad no lo hacen" (Homilía, 2 de septiembre de 1979). (c) La manipulación de la noticia "La noticia es manipulada, se silencian hechos graves que comprometen a la oligarquía, se tergiversan las noticias relacionadas con la represión y la víctima es presentada como culpable (...) Para qué decir más. La verdad se oculta, no se dice en El Salvador. Lo he denunciado muchas veces. He subrayado que la prensa debería ser instrumento al servicio del pueblo para la transformación de la sociedad. ¡Qué poder se pierde y se pone al servicio de la opresión y de la represión"! (Homilía, 15 de febrero de 1980). (d) La corrupción de la prensa "Es una lástima, hermanos, que en estas cosas tan graves de nuestro pueblo se quiera engañar al pueblo. Es lástima tener unos medios de comunicación tan vendidos a las condiciones. Es lástima no poder confiar en la noticia del periódico o de la televisión o de la radio porque todo está comprado, está amañado y no se dice la verdad" (Homilía, 2 de abril de 1978). (e) La verdad oprimida "Quiero decir que esos medios maravillosos como el periódico, la radio, la televisión, el cine, donde grandes masas humanas están comunicando un pensamiento, muchas veces son instrumentos de confusión. Esos instrumentos, artífices de la opinión común, muchas veces se utilizan manipulados por intereses materialistas y así se convierten en mantenedores de un status injusto, de la mentira, de la confusión: se irrespeta uno de los derechos más sagrados de la persona humana, que es el derecho a estar informado, el derecho a la verdad (...) No todo lo que está en el periódico, no todo lo que se ve en el cine o en la televisión, no todo lo que nos dice la radio, es verdad. Muchas veces es precisamente lo contrario, la mentira..." (Homilía,7 mayo 1978). 2. La comunicación que humaniza Los medios de comunicación humanizan cuando sirven al cultivo y salvaguarda de la dignidad humana. Realizan esa misión al promover - entre los hombres y mujeres - la conciencia de su propia dignidad, el respeto a la diferencia, el rol de la audiencia como sujetos de la comunicación. Humanizan, facilitando la participación informada de los ciudadanos en los procesos políticos, promoviendo la ciudadanía plena (crítica, creativa, cuidadora), posibilitando que sus audiencias puedan pasar de la ignorancia al saber, de la mentira a la verdad (dimensión epistemológica). Humanizan, cuando concretan una verdadera comunicación entre medios y audiencias (dimensión bidireccional de la comunicación). Cuando hacen central la realidad de las mayorías y buscan ser voz informativa, analizadora, comentadora de aquellos a quienes no se les permite informar (dimensión ética). Cuando la comunicación se pone al servicio de la justicia y en contra de la injusticia (dimensión práxica). Así como concreta es la deshumanización, concreta también tiene que ser la humanización de los medios. Monseñor Romero historizó la comunicación social al servicio de la persona humana, de una manera poco usual y muy eficaz, aunque riesgosa. Lo hizo, poniendo los modestos medios de comunicación con que contaba al servicio de la verdad, de los pobres y de la formación de la conciencia crítica de las mayorías. Él lo explicaba de la siguiente manera: (a) La opción por la verdad "Muchas veces no quisiéramos creer la verdad, molesta la conciencia; pero la verdad aunque moleste hay que aceptarla y hay que querer creer en ella para que el Señor nos bendiga siempre con esa libertad de quien ama la verdad y no vende la verdad, la pluma, la voz, el medio de comunicación al mejor postor, al que da más dinero, al interés, al materialismo. ¡Lástima tantas plumas vendidas, tantas lenguas que a través de la radio tienen que comer y se alimentan de la calumnia porque es lo que produce! La verdad muchas veces no produce dinero sino amarguras, pero vale más ser libre en la verdad, que tener mucho dinero en la mentira" (Homilía, 7 de mayo de 1978). "Si cuentan con todos los medios de comunicación, ¿qué estorbo puede hacer una emisora y un pequeño periódico? La justicia es nuestra fuerza, la verdad es lo que hace grande la pequeñez de nuestros medios. Por eso se les teme" (Homilía, 8 de octubre de 1978). "Un periodista o dice la verdad o no es periodista. Quiero agradecer por esto a la Agencia Periodística Independiente (API), que ha tenido la amabilidad de recoger mi homilía de la semana pasada y darle amplio lugar. Creo que son cuatro páginas enteras, cosa extraordinaria, ya que podemos decir aquí nadie es profeta en su tierra. Mientras veo mis pobres homilías publicadas hasta en inglés, en francés, fuera del país, y me las mandan, yo en el país no encuentro eco en nuestra prensa de lo que decíamos anteriormente, que debía dar testimonio de la verdad" (Homilía, 29 de julio de 1979). "La verdad físicamente puede ser muy débil como el pequeño David; pero por más grande, por más armada que se ponga la mentira, no es más que un fantástico Goliat que caerá por tierra bajo la pedrada de la verdad" (Homilía, 2 de marzo de 1980). "No le tengamos miedo a quedarnos solos si es en honor a la verdad. Tengamos miedo de ser demagogos y andar ambicionando las falsas adulaciones del pueblo. Si no le decimos la verdad, estamos cometiendo el peor de los pecados: traicionando la verdad y traicionando al pueblo" (Homilía, 25 de noviembre de 1979). (b) Voz de los que no tienen voz "Todos saben como fue destruida la planta de esta emisora al explotar una bomba puesta por un grupo de ultraderecha. Este nuevo atentado es una grave violación a la libertad de expresión. Con este atentado se pretende querer callar a la voz profética y pastoral de la arquidiócesis, precisamente porque está tratando de ser voz de los que no tienen voz (...) porque ha denunciado la sistemática violación de los derechos humanos, porque ha estado tratando de decir la verdad, defender la justicia y difundir el mensaje cristiano que desde la época de Jesús escandalizó a los poderosos de su tiempo, y como ahora, también, sólo fue escuchado y aceptado por los pobres y sencillos" (Homilía, 24 de febrero de 1980). "Estas homilías quieren ser la voz de este pueblo, quieren ser la voz de los que no tienen voz. Y por eso, sin duda, caen mal a aquellos que tienen demasiada voz. Esta pobre voz que encontrará eco en aquellos que, como dije antes, amen la verdad y amen de verdad a nuestro querido pueblo" (Homilía, 29 de julio de 1979). "Queremos ser la voz de los que no tienen voz para gritar contra tanto atropello de los derechos humanos. Que se haga justicia, que no queden tantos crímenes manchando a la patria (...) Que se conozca quiénes son los criminales y que se dé justa indemnización a las familias que quedan desamparadas" (28 de agosto de 1977). (c) Formación de la conciencia crítica "De ahí que el hombre crítico sabe depurar para no envenenarse con todo lo que cae en sus manos. Esta es la conciencia que se quiere despertar hoy en el día de la comunicación social, que tengamos lectores del periódico críticos; que sepan decir esto es mentira (...) Ser críticos es una de las características necesarias de hoy y por esa conciencia crítica que la Iglesia trata de sembrar, es por lo cual la Iglesia está teniendo conflictos muy serios porque los intereses, naturalmente dominadores, quisieran mantener adormecida una masa y no tener hombres críticos que sepan discernir entre la verdad y la mentira. Y yo creo que nunca como ahora había existido en el mundo, sobre todo en nuestro ambiente, una lucha, diríamos a muerte, entre la verdad y la mentira. A esto se reduce el conflicto de la hora actual: la verdad y la mentira. No olvidemos que Cristo dijo esta palabra: ‘La verdad os hará libres'. Busquemos siempre la verdad" (Homilía, 7 mayo de 1978). "Quiero insistir en esto, hermanos, porque creo que lo que hoy más necesita un salvadoreño maduro es sentido crítico. No estén esperando hacia donde se inclina el obispo, o qué dicen otros, o qué dice la organización. Cada uno debe ser un hombre, una mujer crítica. ‘Por sus frutos se conoce el árbol'. Miren qué produce y critiquen de acuerdo con las obras: al gobierno, a la organización política popular, al partido político, al grupo tal. No se dejen llevar, no se dejen manipular. Son ustedes, el pueblo, el que tiene que dar la sentencia de justicia a lo que el pueblo necesita" (Homilía, 16 de diciembre de 1979). El mundo de la comunicación, en la sociedad contemporánea, sigue estando ante dos caminos que enrumbarán en una dirección u otra: puede comunicar verdad y defender a las mayorías oprimidas (esto es lo que hizo Monseñor Romero), o puede encubrir la verdad, defendiendo a las minorías opresoras (esto es lo que hacen la mayoría de medios grandes). Los medios de comunicación social tienen que elegir entre la verdad o la mentira, entre humanizar o deshumanizar. Es ciertamente una opción con implicaciones trascendentales, ya que los medios de comunicación han alcanzado tal importancia que para muchos son el principal instrumento informativo y formativo, de orientación e inspiración para los comportamientos individuales, familiares y sociales. Monseñor Romero - a través de sus medios y desde su vocación cristiana - optó por la humanización: comunicó la verdad de lo ocurría en el país, fue voz de los que tenían oprimida su voz y él mismo fue y desarrolló conciencia crítica en la sociedad salvadoreña. Esto - en gran medida - hizo de Monseñor Romero un maestro de la fe, un dignificador del pueblo, un humanizador de la realidad y un profeta de la justicia. Pero también hizo ver la posibilidad real de contar con medios de comunicación social que puedan constituirse en instrumentos al servicio del pueblo para la transformación de la sociedad. * Comunicador salvadoreño Artículo publicado originalmente en ADITAL  
No nos queda otro camino más que luchar: Berta Cáceres

No nos queda otro camino más que luchar: Berta Cáceres

“Dar la vida por la defensa de los ríos, es dar la vida por la defensa de la humanidad  y del planeta”. Berta Cáceres Desde el lema del Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz 2017, “La no violencia  como un estilo de política para la paz”, traemos hoy a estas páginas el recuerdo y el homenaje a la figura de Berta Cáceres. Ella es un nuevo ejemplo de los que se citan en el Mensaje cuando se explicita que “en especial, las mujeres son frecuentemente líderes de la no violencia” y que “una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y entre los pueblos no puede basarse sobre la lógica del miedo, de la violencia y de la cerrazón, sino sobre la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero” [1]. Berta era una líder indígena hondureña, luchadora ambientalista que dedicó su vida a la defensa de los derechos de la comunidad indígena lenca, los movimientos campesinos y el medio ambiente. "Es fácil que a uno lo maten en la lucha por el medio ambiente" [2], decía en una entrevista, poco después de recibir el prestigioso galardón medioambiental Goldman en 2015. Las amenazas y la persecución fueron consecuencia de su campaña contra la presa hidroeléctrica Agua Zarca (que recibe financiación internacional) en el río Gualcarque, un lugar sagrado para el pueblo lenca. Los controles medioambientales se han diluido o han sido directamente ignorados y se han otorgado cientos de concesiones. A pesar de esto, muchos proyectos están siendo respaldados por importantes empresas financieras internacionales e instituciones como The International Finance Corporation y el InterAmerican Development Bank. El asesinato de Berta Cáceres fue un acto cobarde de las empresas transnacionales, a las que ella denunciaba y contra las que mantenía su lucha a pesar de las amenazas, con el que creían acabar no solo con la lideresa reconocida en todo el continente latinoamericano y el mundo, sino acabar con una idea, con una lucha, con un proyecto político. Acabar con una organización de la que fue fundadora, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). “Vos tenés la bala, yo la palabra. La bala muere al detonarse… la palabra vive al replicarse”, solía decir Berta, dejando emerger su opción por la no violencia pero desde la fuerza y seguridad de una causa y una defensa de derechos, el cuidado, el respeto y el acceso al agua, mientras que las élites del país están utilizando métodos criminales para aterrorizar a las comunidades con total impunidad. “Al cumplir un año de su siembra …” [3],  del crimen que quiso arrebatarnos su claridad y su liderazgo, “…Berta vive”  en los pueblos y en sus defensoras y líderes que siguen luchando por sus derechos, a la par que las grandes transnacionales y multinacionales, empresas extractivistas e hidroeléctricas, siguen queriendo imponer sus temibles intereses, justamente allá donde están las poblaciones que más cuidan las riquezas naturales, que viven en armonía con ellas, y allá donde se localizan las más importantes riquezas ambientales que posibilitan el equilibrio de nuestra casa común. Prueba de esa represión por causa de los planes de estas empresas explotadoras son los 123 activistas que han sido asesinados solo en Honduras desde el año 2009, entre ellos, otros dos compañeros de Berta, miembros como ella de la COPINH. Según un informe de Global Witness, más de dos personas son asesinadas por semana en el mundo por el simple hecho de defender sus tierras, ríos o bosques de la explotación.  En enero de 2017, sin ir más lejos, señalamos el asesinato de tres activistas latinoamericanos los pasados 15, 16, y 17 de enero. En concreto, las víctimas fueron el líder indígena Isidro Baldenegro (México), galardonado también con el premio medioambiental Goldman, la ecologista Laura Vásquez (Guatemala) y la activista Emilsen Manyoma (Colombia). Así, en esta loca carrera por la explotación irracional de los recursos naturales, cientos de ecologistas son asesinados cada año y "en la mayoría de los casos", los responsables quedan impunes. El foco de esta feroz represión se centra sobre todo en Latinoamérica, ya que "el 66% de los asesinatos" registrados en 2015 tuvieron lugar en los países de este entorno [4]. Billy Kyte, jefe de campañas de Global Witness, afirmó que sus “investigaciones demuestran que las élites políticas y empresariales hondureñas están usando medios corruptos y delictivos para sacar provecho de la riqueza natural del país y están consiguiendo el apopo de las fuerzas estatales para asesinar y aterrorizar a las comunidades que se atreven a interponerse en su camino”.  Y señala que los activistas han sido asesinados por “protestar contra el expolio o la destrucción de su tierra, sus bosques o sus ríos”. “Los conflictos por la minería, las presas hidroeléctricas y la agroindustria son las principales causas de estas muertes y la mayoría de las vícitmas pertenece a grupos indígenas y comunidades rurales”. Y agrega que “Global Witness ha descubierto nuevas evidencias de los acuerdos de la puerta trasera, sobornos y violaciones de la ley que se utilizan para imponer estos proyectos y silenciar cualquier oposición” [5]. Al rememorar un año después el asesinato de Berta Cáceres, me pongo a pensar qué decir de ella y su compromiso, y cómo recoger y renovar el testimonio de su causa que, como no podía ser de otra manera, está entramado con la defensa del medio ambiente, de la creación, del agua, de los recursos naturales al servicio de las personas, y no para la explotación de los mismos por una minoría, y no puedo dejar de sentir que al asesinar a una defensora de la naturaleza se golpea la armonía de la creación y que en ella, en Berta, podemos visualizar la aportación de la mujer en la defensa de los derechos de los pueblos, del respeto a la creación, del acceso colectivo a los recursos naturales por todas las personas. Y en ese recuerdo podemos rescatar esas palabras del papa Francisco, del pasado 9 de febrero, al comentar las lecturas de la misa del día, cuando hizo hincapié en la importancia de la mujer, como fuente de armonía. "Tantas veces, oímos: ‘No, es necesario que en esta sociedad, en esta institución, que aquí haya una mujer para que haga esto, haga estas cosas…’ No, no, no, no: la funcionalidad no es el objetivo de la mujer. Es verdad que la mujer tiene que hacer cosas, y hace – como todos hacemos – cosas”, y continua afirmando lo que la mujer aporta a la Creación: «Cuando falta la mujer, falta la armonía. Solemos decir, hablando, ‘ésta es una sociedad con una marcada actitud masculina ¿no? Falta la mujer. ‘Sí, sí: la mujer está para lavar los platos, para hacer…’ No, no, no: la mujer está para traer armonía. Sin la mujer no hay armonía. No son iguales, no son uno superior al otro: no. Sólo que el hombre no trae armonía: es ella. Es ella la que trae esa armonía que nos enseña a acariciar, a amar con ternura y que hace del mundo una cosa bella». (…) Explotar a las personas es un crimen de lesa humanidad, es verdad. Pero explotar a una mujer es más: es destruir la armonía que Dios ha querido dar al mundo. Es destruir».  (…) «Éste es el gran don de Dios: nos ha dado a la mujer. Y, en el Evangelio, escuchamos de qué es capaz una mujer ¿eh?: es valiente, esa ¿eh? Ha ido adelante con valentía. Pero es más, es más: la mujer es la armonía, es la poesía, es la belleza. Sin ella el mundo no sería tan bello, no sería armonioso. Y me gusta pensar – pero es algo personal – que Dios ha creado a la mujer para que todos nosotros tuviéramos una madre». Existencia de la armonía, “armonía que nos enseña a acariciar, a amar con ternura y que hace del mundo una cosa bella”, … poesía, belleza, defensa del equilibrio en la creación con el cuidado desde las entrañas de madre, arriesgando, yendo adelante con valentía. Al cumplir un año de su siembra, los pueblos del mundo que reconocemos su legado estamos presentes, caminando tras sus huellas. Y desde ese testimonio, los movimientos populares, entidades de derechos humanos, ONG ambientalistas, entidades comprometidas con la justicia y la paz, seguiremos enfrentándonos a los proyectos de muerte de las transnacionales y del imperialismo en cada rincón del planeta. Me lo dijo el río... La hija de Berta, Olivia Zuñiga Cáceres, ha tomado el testigo y cree en las palabras de su madre, recogidas en una entrevista a la BBC, y que sirven también de conclusión para esta reflexión: "Cuando iniciamos la lucha contra Agua Zarca yo sabía lo duro que iba a ser pero sabía que íbamos a triunfar, me lo dijo el río". "Seguiremos ya no sólo como pueblo lenca sino con otras organizaciones con la esperanza de cambiar la situación en nuestro país. No nos queda otro camino más que luchar". Fidel Garcia y Gonzalo Vitón  en colaboración [1] Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017, nº 5. [2] Entrevista en eldiario.es, publicada el 4/06/2015. [3] Lema para la campaña de denuncia del 2 de marzo de 2017. [4] Según Informe de "Ecologistas en Acción", del 23 de enero de 2017. [5] Informe Global Witness: https://www.globalwitness.org/en/campaigns/environmentalactivists/cuantos-mas/