Buenos Aires, Argentina.- "Los comunicadores tienen que considerar el poder que tienen de transformar la realidad. Ellos escriben el primer borrador de la historia. Transformar es incidir en la opinión pública para dirigirla en una dirección". Así dice la docente universitaria Dulce María Santiago, profesora de Filosofía en la Universidad Católica Argentina, quien expuso en el 8vo. Encuentro de Comunicadores, organizado por los Comunicadores de Schoenstatt y la colaboración de SIGNIS ALC, SIGNIS Argentina, SIGNIS Paraguay, SIGNIS Ecuador, Club Gente de Prensa, AICA, Meraki y CLAdeES.
En el Encuentro que reflexionó sobre el tema "La Comunicación en la Iglesia y en Francisco", la catedrática argentina consideró que "el Papa Francisco, que se ha formado en la cultura latinoamericana, tiene una forma de comunicarse que le permite llegar a todos porque sus categorías latinoamericanas son universales".

Según dice, para lograr una "comunicación que llegue a los corazones y a las mentes de nuestros hermanos latinoamericanos debemos cuidar que el mensaje que llevamos sea claro, sencillo y mueva una integración de la región que se funda en una cultura común y un lenguaje común. Por eso los comunicadores sociales debemos conocer nuestra historia común, sus encrucijadas y sus posibilidades reales de convivencia".

"Para una transformación profunda se necesita el cumplir el mandato evangélico, la llamada de Jesús a Ir y Predicar a todas las gentes. Para eso necesitamos hacer una lectura crítica de nuestra realidad social. Nuestros pueblos indígenas son los pobres, les han quitado la tierra, talados sus bosques, cambiado los cursos de sus aguas, transformando la naturaleza en un recurso explotable", añade.

Dulce María destaca que la estrategia comunicacional del papa Francisco es comunicar "con gestos y palabras, para producir un movimiento interior en las personas. Habla a los otros como pueblo de Dios. Él mismo, su persona es un medio de comunicación social. ¿Qué quiere comunicar? El mensaje del Evangelio, la reconciliación, el encuentro de estos pueblos heridos por la injusticia y la violencia. Para ello es fundamental el perdón: Es Dios quien perdona en mí.

Los grandes protagonistas del encuentro con Francisco han sido las víctimas, porque desde ellas es posible la reconciliación de una sociedad que ha padecido la inequidad y la violencia".

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Los comunicadores tienen que considerar el poder que tienen de transformar la realidad. Ellos escriben el primer borrador de la historia. Transformar es incidir en la opinión pública para dirigirla en una dirección.

Latinoamérica tiene como marco la Interculturalidad. Está constituida desde su origen por una vertiente cultural pluriforme: los pueblos indígenas con sus culturas originarias, los europeos que trajeron su cultura y sus instituciones, los afroamericanos que llegaron al continente americano traídos por los europeos con sus ritos y costumbres africanas y las sucesivas migraciones extra e intercontinentales. Así nuestro subcontinente conforma una síntesis de lo humano en la variedad de todas sus culturas y convive de manera permanente desde hace más de cinco siglos.

Esto no es un dato menor para la comunicación. Se requiere un estilo que sea lo más universal posible. No puede dejarse de lado la necesidad de un lenguaje accesible, popular –en el más profundo sentido de la palabra- para que todos puedan comprender el mensaje evangélico que quiere llegar a todos los hombres. En este sentido, el Papa Francisco, que se ha formado en la cultura latinoamericana, tiene una forma de comunicarse que le permite llegar a todos porque sus categorías latinoamericanas son universales.
Para una transformación profunda se necesita el cumplir el mandato evangélico, la llamada de Jesús a Ir y Predicar a todas las gentes. Para eso necesitamos hacer una lectura crítica de nuestra realidad social. Nuestros pueblos indígenas son los pobres, les han quitado la tierra, talados sus bosques, cambiado los cursos de sus aguas, transformando la naturaleza en un recurso explotable.

No se han respetado los derechos fundamentales de los indígenas. Por eso, la estrategia de Francisco, comunicando con gestos y palabras, para producir un movimiento interior en las personas. Habla a los otros como pueblo de Dios. Él mismo, su persona es un medio de comunicación social. ¿Qué quiere comunicar? El mensaje del Evangelio, la reconciliación, el encuentro de estos pueblos heridos por la injusticia y la violencia. Para ello es fundamental el perdón: Es Dios quien perdona en mí.
Los grandes protagonistas del encuentro con Francisco han sido las víctimas, porque desde ellas es posible la reconciliación de una sociedad que ha padecido la inequidad y la violencia.

Para lograr una comunicación que llegue a los corazones y a las mentes de nuestros hermanos latinoamericanos debemos cuidar que el mensaje que llevamos sea claro, sencillo y mueva una integración de la región que se funda en una cultura común y un lenguaje común. Por eso los comunicadores sociales debemos conocer nuestra historia común, sus encrucijadas y sus posibilidades reales de convivencia. En este sentido, las misiones han sido un ejemplo de evangelización que todavía tiene algo para enseñarnos. Necesitamos, como los misioneros, un pensamiento práctico, ético y político, que nos guíe en nuestra tarea para que ese mensaje no caiga en saco roto.

La categoría de interculturalidad, originaria de Latinoamérica, puede ayudar a comprender la necesidad de integrar en una forma de vida común (un buen vivir) a nuestros pueblos. No es la multiculturalidad globalizante, es nuestra propia forma de lograr la síntesis vital, una cosmovisión propia que se traduce en una auténtica relación del hombre con Dios, con los demás y con la naturaleza. Solamente en una nueva forma de vida en común, como lo propone Francisco, podemos llegar del deber ser al poder ser latinoamericano.

8vo. Encuentro de Comunicadores
Organizado por Comunicadores de Schoenstatt