Attilio I. Hartmann *

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Evangelizar ... Medios ... Utopía, tres términos que llevan una gran carga de subjetividad en su interpretación. Se puede entender por medios toda la gama de medios de comunicación, con énfasis en los medios que se afirmaron en el siglo pasado - radio y televisión - y, por supuesto, en las actuales tecnologías de información y comunicación (TIC). Más complicado es definir lo que se entiende por "evangelización" y por "utopía".

Personalmente, defiendo que evangelizar es hacer conocida y llevar a la práctica la Buena Nueva del Reino. Hacer conocida la Buena Nueva es sólo parte de la evangelización; lo más difícil e importante es hacer que, quien oye el mensaje, lo ponga en práctica en su día a día, haciendo su fe una fe transformadora, profundamente comprometida con la realidad. Aquí ya se puede intuir que los actuales medios de comunicación se prestan más para el anuncio de la Buena Nueva que para llevar a las personas a su práctica. En este sentido, podríamos decir que los modernos medios pueden realizar una gran tarea de "pre-evangelización", pero que la evangelización propiamente dicha tiene absoluta necesidad de la presencialidad para realizarse efectivamente. En suma: nadie se evangeliza sólo y sólo por los medios de comunicación; corresponde a estos medios anunciar a Jesucristo y su Buena Nueva, mostrando toda su belleza y sentido para la humanidad, pero apuntando y conduciendo siempre hacia el encuentro presencial.

También entiendo la utopía, no como algo absolutamente imposible, sino como una especie de luz, de ideal, de fuerza que ilumina, atrae e impulsa desde el horizonte de la limitación humana. El Reino, anunciado y querido por Jesús, es una utopía y jamás será realizado plenamente en el tiempo humano, ni individualmente, ni institucionalmente.

La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida del Norte / SP, 13 al 31 de mayo de 2007) definió la relación de la Iglesia con los medios de comunicación como aliados importantísimos en el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo. Y asumió varios compromisos sintetizados en tres dimensiones: la valorización de la nueva cultura de la comunicación; la formación de los comunicadores, de los agentes de pastoral y de los usuarios de los medios y el desarrollo de una política de comunicación.

Aparecida confirmó la comprensión de la comunicación como un fenómeno eminentemente humano y que sólo alcanza su ideal cuando lleva a las personas a encontrarse unas con otras en el gran Otro, que es Dios.

En la misma línea, el Papa Francisco ve la comunicación como una acción cosmológica, además de las tecnologías, involucrando la relación inmanente de las personas entre sí, abiertas también al Transcendente, que tiene rostro, nombre y dialoga con nosotros como "un Dios apasionado".

El Papa, en su estilo, afirma y reafirma que lo que la Iglesia más necesita hoy es la capacidad de curar las heridas y de abrigar el corazón de los fieles, la cercanía. Y subraya: "No es suficiente adquirir competencias tecnológicas, por importantes que sean. Es necesario ir al encuentro de mujeres y hombres reales, muchas veces heridos o confundidos, para ofrecerles verdaderas razones de esperanza. El anuncio exige relaciones humanas auténticas y directas para llevar a un encuentro personal con el Señor. Por lo tanto, Internet no es suficiente, la tecnología no basta ". Y Francisco deja claro que el eje de la comunicación es antropológico: "Somos humanos porque nos comunicamos y nos comunicamos para ser más humanos. Las tecnologías, por lo tanto, no pueden ser usadas ni como coartada de las conquistas, ni como chivos expiatorios de los fracasos de nuestro propio actuar social comunicacional ".

El anuncio del Reino por los medios de comunicación de la iglesia, está sucediendo, eso es obvio y nadie discute; lo que se discute, y con razón, es el contenido y el lenguaje utilizado por los comunicadores que usan los medios. La gran mayoría todavía usa los medios con lenguaje de / para iniciados, interna, y no se sitúa en el lugar del público receptor y consumidor de los mensajes. Este es el "pecado" de los comunicadores: comunicar a partir de sí y de su mundo y no a partir de la realidad del receptor. Tal vez sea ciego, pero tiene sentido: "es nosotros para nosotros mismos", en un círculo que no respeta al interlocutor del mensaje. Por eso, el mensaje a menudo cae en el vacío.

Entonces, ¿evangelizar por los medios es una utopía posible? Teniendo presente que la evangelización es un proceso que encuentra en la participación presencial en una comunidad organizada su hábitat salvador y transformador de la realidad, el espacio de los medios puede ser un excelente lugar para el anuncio de la Buena Nueva, una utopía que ilumina la manera de anunciar a Jesús en este nuevo milenio de la historia.

* Jesuita, Director de la Librería Padre Reus y del periódico SOLIDARIO, doctor en Ciencias de la Comunicación.

Artículo publicado en la revista digital Punto de ENCUENTRO, diciembre 2017