Ciudad de Guatemala.- Una enorme consternación latinoamericana ha causado la repentina muerte de la periodista guatemalteca Ileana Alamilla Bustamante, quien fue directora y fundadora del Centro de Reportes Informativos sobre Guatemala, CERIGUA, que vio la luz el 8 de agosto de 1983.  La agencia alternativa se destacó desde sus inicios por dar cobertura al proceso de negociación entre la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), el ejército y el gobierno de Guatemala, durante diez años.

Desde el aparecimiento de CERIGUA, su fundadora estuvo convencida de que la tarea principal era dar la voz a las mayorías, a los sectores marginados y excluidos, a campesinos, indígenas, mujeres, jóvenes, niños y niñas y que había que dar a conocer lo que acontecía en los departamentos, no la nota roja, el parte bomberil o las calamidades.

Iliana comprometió su vida a la construcción de la paz con justicia y a la defensa de la libertad de expresión en Guatemala. En diciembre de 2011 fue reconocida con la “Rosa de la Paz”, una distinción a quienes contribuyen a la construcción de la paz en una democracia con libertad en Guatemala.

En 1979 la represión gubernamental rodeó el entorno familiar de Ileana, por lo que se vio obligada a salir del país por 19 largos años. Vivió primero en Costa Rica, después en Nicaragua, El Salvador y México.

En 1983, durante su exilio, fundó la agencia de noticias Cerigua, la cual buscó romper el cerco informativo gubernamental de lo que acontecía en Guatemala.

Fue así que al regresar a Guatemala, en 1995, inició la creación de una Oficina Permanente de Atención a la Sociedad Civil, con el propósito de apoyar a dirigentes sociales en el aspecto comunicacional; En 1998, luego de la elaboración de varios estudios sobre la presencia de la información departamental en los medios y percatarse de lo poco que se decía en la prensa de “la otra Guatemala”, impulsó la construcción de una Red de Corresponsales Departamentales.

Entre 2002 y 2012 orientó al equipo de CERIGUA el monitoreo de violencia contra la mujer, estudio que permitió concluir que “humanizar la noticia es fundamental para que la población tome conciencia y actúe”, además de la elaboración de un manual de lenguaje no sexista para periodistas.

Su acercamiento con la prensa departamental y su capacidad de análisis la llevaron a construir un Observatorio de los Periodistas, dirigido principalmente a los comunicadores departamentales, que desempeñan su labor informativa con alto nivel de riesgo.

Años antes ya había visualizado el peligro que representaba para la prensa departamental que los escenarios de agresión a periodistas, que ya se vivían en México, se trasladaran a Guatemala, ante el crecimiento de la narcoactividad; poco fue escuchada su voz en aquel momento y la cauda de comunicadores asesinados fue creciendo: desde el 2000 a la fecha 38 trabajadores de la información han sido asesinados.

Fiel a su pensamiento y a su vínculo con los más vulnerables, desde finales de 2011 luchó por construir un Programa de Protección a Periodistas, pero los gobiernos de turno únicamente han manifestado “voluntad política”, sin que se concrete.

En su último artículo para el periódico Prensa Libre, escrito el pasado miércoles, unas horas antes de su fallecimiento, decía al respecto: “…este año que ha comenzado se vislumbra retador para el cumplimiento de estos propósitos; los discursos tanto del presidente de la República como del novel presidente del Congreso, pronunciados el pasado domingo, muestran un alto y nada casual nivel de coincidencia”.

“Parecieran atrincherados de manera conjunta frente a los avances que ha tenido el país en la lucha contra la corrupción y la impunidad; se perfila, por lo tanto, un año con altos niveles de confrontación social y política, haciéndose indispensable que los medios y los periodistas asumamos con entereza nuestra responsabilidad de contribuir a que el país avance, sin repliegues, en la senda de la lucha por la justicia, pero que al mismo tiempo no seamos los atizafuegos que quemen los lazos que deben tejerse para buscar acuerdos entre todos, superando las calificaciones de demonios y ángeles que ahora prevalecen de manera incremental”.

Desde SIGNIS ALC expresamos nuestro profundo pesar por esta inesperada partida a la eternidad y desde nuestros espacios elevamos nuestras oraciones para que nuestro Dios de la vida y de la comunicación la acoja en su seno.

Ileana mantuvo una amistad fraterna con SIGNIS ALC y en las últimas comunicaciones que intercambió con nuestro equipo de redacción nos animaba en nuestro trabajo y durante la organización del último Congreso Latinoamericano y Caribeño de Comunicación que tuvo lugar en Asunción, Paraguay, en octubre de 2016.  Paz en su tumba.

 

Fin Cerigua