Bogotá, Colombia.- Según el más reciente Informe sobre el estado para la Libertad de Prensa en Colombia, que anualmente publica la fundación para la Libertad de Prensa, FLIP, En 2016, en medio de un año decisorio para la búsqueda de paz en Colombia, los reporteros se enfrentaron al secuestro, a las agresiones, a la persecución y a nuevas formas de censura que están imponiendo más obstáculos para informar con libertad. El informe destaca que en 2016, por primera vez en 7 años, no se han registrado asesinatos a periodistas por causas asociadas a su oficio, sin embargo "las presiones, amenazas, obstáculos y agresiones en general se han multiplicado. La censura, en otras palabras, sigue mutando y está lejos de irse".

El Informe de 134 páginas se hizo público el jueves 9 de febrero de 2017, con ocasión de la celebración del día del periodista, y lleva como título Silencioff, ¿las regiones tomarán la palabra?, en el que da cuenta que en 2016 se registraron 216 violaciones a la libertad de prensa que afectaron a 262 víctimas. El secuestro a 5 periodistas en El Tarra, Norte de Santander, fue uno de los casos más graves.

Por otro lado, en el año 2016 se registraron 47 agresiones físicas contra periodistas y 44 obstrucciones al cubrimiento. Hay un subregistro en los casos de violencia contra las mujeres periodistas. En parte porque muchas no denuncian, pero también porque las autoridades ignoran el carácter diferenciado de estas agresiones.

Las amenazas también se han incrementado, según la FLIP, pues 2016, se registraron 90 amenazas contra la prensa, un incremento del 52,5% frente a los casos documentados el año anterior, cifras que reflejan la gravedad de esta forma de agresión.

En las zonas más conflictivas y aisladas del país, los reporteros dejan de cubrir ciertos temas, a veces los medios cesan actividades, muchos abandonan su profesión para dedicarse a otras labores y, en el peor de los casos, se consolida la autocensura, aprender a callar para evitar represalias.

Por las presiones y los crímenes que nadie investiga en muchas zonas apartadas del país se han quedado sin medios de comunicación que informen sobre asuntos locales, no hay confianza para hablar libremente. Además, la pauta publicitaria oficial es un elemento que distorsiona considerablemente la libertad de prensa a nivel nacional y local, premiando el silencio y castigando la crítica.

Para la FLIP, el país está en deuda de encontrar justicia en todas las amenazas y crímenes contra la prensa. Las responsabilidades están repartidas entre distintos actores del Estado, las guerrillas, los grupos paramilitares y las bandas criminales. De ahí que haya tanta expectativa con el papel que cumplirá la Justicia Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad en los casos de crímenes contra el periodismo. Estos escenarios deberían contribuir a reducir la brecha de impunidad que le hace tanto daño a la libertad de prensa en Colombia.

"El periodismo y los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la transición en la que se encuentra el país. Ahora que estamos en la capacidad de identificar dónde acecha la censura, es responsabilidad de todos combatirla para que el día de mañana no nos deje sin palabras", se expresa.

Descargue aquí el Informe sobre Libertad de Expresión en Colombia 2016.pdf