Mundo.- Un reciente informe de la Red de Periodismo Ético (EJN) examina los principales desafíos que deberán enfrentar los periodistas en la denominada “era de la post-verdad”, en la que los hechos y la opinión informada han sido indiscutiblemente relegados a favor de la propaganda y la desinformación. El estudio publicado en el sitio web de IJNET (Red de Periodistas Internacionales), está compuesto por una serie de ensayos de periodistas y académicos y ofrece ejemplos de los retos a los que se enfrentan los medios en Estados Unidos, Reino Unido, India, Turquía y otros países.

Según el informe, son tres los principales desafíos identificados: el primero: ¿Cómo informar de manera responsable sobre el discurso del odio y la intolerancia? el estudio define el “discurso del odio” como declaraciones que llaman a la discriminación o la violencia, lo cual es diferente de las declaraciones polémicas o controvertidas que terceros, o comunidades específicas, pueden encontrar insultantes; los periodistas deben distinguir unas de las otras para evitar censurar un discurso simplemente por ser ofensivo.

Un problema particular es cómo informar sobre los funcionarios púbicos que impulsan la intolerancia; la cobertura de los medios sobre estas declaraciones polémicas puede hacer que el rating televisivo suba o atraer a más lectores, pero también puede amplificar esas declaraciones o darles una legitimidad que no merecen.

El documento añade que otra área donde el discurso del odio puede florecer es en la sección de comentarios; si los medios no cuentan con los recursos humanos para supervisar adecuadamente esa sección o si los editores saben que publicarán un artículo que probablemente atraiga una sobrecarga de respuestas maliciosas y odiosas, el informe recomienda cerrar la sección de comentarios.

El segundo desafío se refiere a La ética detrás de la publicación de fotografías virales de violencia y muerte, y detalla que, mientras los periodistas continúen informando sobre problemas graves como el conflicto sirio, la migración masiva y la crisis de refugiados, seguirán confrontando dilemas al considerar la ética en la fotografía.

Una de las imágenes que más circuló en 2015, el cuerpo de un refugiado sirio de 3 años, fue ampliamente compartida en redes sociales y en las primeras páginas de los periódicos, y generó un debate acerca de si era de buen gusto publicarla.

La EJN recomienda no apresurarse a publicar una imagen simplemente porque se volvió viral; los editores deben frenar ese impulso considerar si necesitan proporcionar un contexto adicional primero, como la identidad del fotógrafo o la información crucial que falte en la imagen.

El tercer desafío: Tratar correctamente con las fuentes y verificar las noticias online, señala que el informe de la EJN ofrece una guía detallada sobre cómo lidiar con las fuentes de información; cuando se intente establecer una buena relación con la fuente, es preciso tener en cuenta que los periodistas deben ser absolutamente transparentes respecto de su intención y asegurarse de que sus fuentes comprendan las condiciones de la entrevista.

Si entrevista a una persona joven o vulnerable, el periodista debe asegurarse de que la fuente comprenda las consecuencias de publicar la información que brindará.

Dado que muchos periodistas utilizan hoy en día las redes sociales como fuente de información, el informe incluye una guía para verificar posts, videos, imágenes y otros contenidos en la web.

Finalmente, se aconseja verificar que una imagen o video procedente de las redes sociales no haya sido alterado; identificar y luego ponerse en contacto con la fuente original del contenido encontrado en las redes sociales, con el fin de corroborar de dónde proviene dicho contenido y si realmente está mostrando lo que pretende mostrar.
Fin Cerigua