Indignación y condena internacional mereció el reciente asesinato del líder indígena mexicano Isidro Baldenebro López, defensor de la vida, incansable protector del bosque de Coloradas de la Virgen en el Municipio de Guadalupe Calvo, en el estado de Chihuahua, y ganador del premio Goldman por su perseverante lucha por la protección de la naturaleza.

El VIII Foro Social Panamazónico, FOSPA, se sumó a las voces de consternación por este crimen e hizo suyo el pronunciamiento de la Red Mexicana de Afectados por la Minería, REMA, en el que denuncia la presencia de las y los legisladores de todos los partidos, "que han elaborado y permitido leyes y reglamentos" según los intereses de las "empresas extractivistas que se enriquecen de forma irracional, a la vez que nos dejan contaminación, enfermedades nos despojan del territorio y, cuando este ya no les sirve lo abandonan".

Según se explica, el líden indígena "fue asesinado por gatilleros cobardes al servicio del gobierno y de las empresas, igual que sucedió con Mariano Abarca en Chicomuselo, Chiapas, igual que Bety Cariño y Yuri Jaakkola en Oaxaca, igual que Ismael Solorio y su esposa Manuela Solís, en Chihuahua. De la misma manera pasa con los gobernantes de otras naciones, como sucedió con Berta Cáceres en Honduras o la compañera Emilsen Malyoma quien ayer fue asesinada en su natal Colombia, igual que les pasó a Laura Leonor Vásquez y Sebastián Alonso, ambos también asesinados hace un par de días en Guatemala. Es una lista interminable de entrañables defensoras y defensores que día a día se incrementa en medio de la corrupción, de la impunidad de la falta de procuración de justicia.

Todas y todos tuvieron un común denominador: defendían la vida, defendían la naturaleza, defendían el territorio, defendían los derechos humanos colectivos que gobernantes y empresas violentan todo el tiempo, escudados y protegidos bajo sus propias reglas, quienes al sentirse descubiertos o al ser denunciados, tan cobardes y miserables son, que buscan en el uso de las balas una razón para ocultar el despojo de la naturaleza y de la vida de los pueblos".

REMA, en su pronunciamiento, expresa su honda consternación por este crimen y su solidaridad a la familia de Isidro, no obstante de ello asegura que este asesinado "siembra más convicción para multiplicar las luchas e incrementar el compromiso que ellos nos mostraron y enseñaron…En nuestra continuidad por la lucha suya, encontramos la única forma que tenemos para rendirles un homenaje permanente y mostrarles, a quienes no los conocieron, que los asesinaron porque su único móvil fue proteger la vida".

Revise aquí el pronunciamiento de REMA.