Ciudad del Vaticano.- Con ocasión de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente, este lunes 5 de junio, el papa Francisco recordó que el medio ambiente “es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos”. Así expresó a través de un mensaje en la cuenta @Pontifex_es en twitter, que hasta el medio día había ya merecido más de 11.300 retweets.

El Pontífice ha expresado una permanente preocupación por el tema medioambiental y por la gravedad de la devastación que está sufriendo la tierra, que según dice en su Encíclica Laudato Sí, esta hermana (madre tierra) “clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto», dice.

En la Encíclica, el papa Francisco hace un apremiante llamado a proteger la casa común, que según explica, “incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”.

“Hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización. Lamentablemente, muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva”, insiste.

En el documento, el Pontífice aborda temas como “la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la crítica al nuevo paradigma y a las formas de poder que derivan de la tecnología, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida”.

“Para el papa, “La tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería. En muchos lugares del planeta, los ancianos añoran los paisajes de otros tiempos, que ahora se ven inundados de basura”, señala y advierte que “Estos problemas están íntimamente ligados a la cultura del descarte, que afecta tanto a los seres humanos excluidos como a las cosas que rápidamente se convierten en basura”.

El Día Mundial del Medio Ambiente fue establecido por la 28° Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, reunida en Estocolmo, del 5 al 16 de junio de 1972.