El 22 de marzo de cada año y desde 1993 se celebra el Día Mundial del Agua en el marco de lo dispuesto por la Resolución A/RES/47/193 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Merece recordarse que el 6to. de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030 establece que se debe “Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

Ello está en consonancia con lo que desde la Iglesia Católica se viene predicando en el marco de la defensa inclaudicable del primario derecho a la Vida, el innegociable derecho al acceso al agua pura.

Así lo acaba de expresar el Papa Francisco en el Seminario sobre “Derecho Humano al Agua” organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias (24 de febrero de 2017) al señalar que “El derecho al agua es determinante para la sobrevivencia de las personas y decide el futuro de la Humanidad. Es prioritario también educar a las próximas generaciones sobre la gravedad de esta realidad. La formación de la conciencia es una tarea ardua; precisa convicción y entrega. Y yo me pregunto si en medio de esta ´tercera guerra mundial a pedacitos´ que estamos viviendo, no estamos en camino hacia la guerra mundial por el agua”.

Contundentemente la Encíclica “Laudato Si”, del Papa Francisco centrada en el cuidado de la Casa Común -una referencia que redignifica y resignifica el compromiso con  la Creación en la que vivimos-  convoca a todos, cristianos y no cristianos, a convertir una civilización del derroche y del descarte en otra del amor y el cuidado integral de todas y cada una de las criaturas.

 “Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos. Este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarles el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable. (…) Algunos estudios han alertado sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de pocas décadas si no se actúa con urgencia. Los impactos ambientales podrían afectar a miles de millones de personas, pero es previsible que el control de agua por parte de las grandes empresas mundiales se convierta en una de las principales fuentes de conflictos de este siglo”. (Laudato Si,30-31)

En esta perspectiva, desde el 2017, organizaciones ligadas a la Doctrina Social de la Iglesia de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay conformamos la Red Ecológica Integral del Cono Sur (Reicosur), cuya Declaración Inicial pone atención prioritario en el agua, su valoración y defensa así como en el trabajo colaborativo para generar conciencia e incidir en su preservación. Alentados por Laudato Si, “reafirmamos que todo está conectado y que no hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino que se trata de una única y compleja crisis socioambiental".

Nuestro compromiso:

Con ocasión del Día Mundial del Agua, parece oportuno y necesario poner en conocimiento del público en general, la trascendencia regional, americana y universal del cuidado integral del Acuífero Guaraní. El Acuífero constituye una de las reservas de agua dulce más grande del Mundo abarcando regiones de Brasil, Uruguay Paraguay y Argentina en 1.200.000 km2. Su volumen de agua dulce se estima en 40.000 km3, equivalente al caudal del Río Paraná durante 125 años.

No sorprende que sea crecientemente objeto de interés de grandes empresas, muchas trasnacionales que presionan a nuestros gobiernos, la mayoría de las veces solapadamente y otras tantas aprovechando el desconocimiento relativo de su importancia para nuestros pueblos y para la humanidad, tanto de las poblaciones como de las autoridades, con el objeto de privatizar este recurso o actuar sin adecuado control regulatorio de semejante reserva de agua.

Los glaciares son otro foco de atención, porque también tienen tantas potencialidades, como amenazas su deshielo.

En esta ocasión, desde  Reicosur deseamos llamar la atención de todos y extender la invitación de sumar esfuerzos en el cuidado de estas riquezas que la Creación nos ha confiado.