Managua, Nicaragua - "El Estado no debe controlar ni censurar las redes sociales pues terminará limitando la libertad de expresión; tampoco debe erigirse como árbitro moral de las personas pues terminará imponiéndose sobre ellas por la fuerza".  Así señala Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, quien advirtió sobre el grave peligro que se le presenta a la sociedad nicaragüense.

La intervención de Mons. Baéz, seguida de la de otros obispos, fue una de las primeras reacciones públicas después de que Rosario Murillo, vicepresidenta y esposa del presidente Daniel Ortega, apareciera en la cadena de televisión nacional para anunciar que se estaba consultando con el presidente de la Asamblea Nacional para "revisar el uso de las redes sociales" en el país centroamericano. Murillo, quien es un poderoso primer ministro, dijo que las redes sociales están "afectando negativamente a los nicaragüenses" e incluso influyendo en la "capacidad de convivencia" de las familias del país. Según los observadores, el gobierno está estudiando formas de censurar las críticas que aparecen todos los días a través de las redes sociales.

En la situación actual, en un país donde cualquier manifestación contra el ejecutivo actual es detenida con violencia por la policía, donde los críticos son silenciados y algunos periodistas son perseguidos, el anuncio de Murillo se ha tomado muy en serio, generando una ola de indignación en las redes sociales que podrían convertirse en víctimas de la censura: Facebook, Twitter y YouTube. "Si este proyecto se realiza, se afirma, será el signo inequívoco de que esta autocracia se parece cada vez más a una dictadura".

Mons. Rolando Álvarez, responsable de las comunicaciones sociales de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, cree que una ley que limita la libertad de la población y la libertad de expresión, incluso en la web, es contraproducente: "No se debe limitar la libertad de nadie: en Las redes sociales, como en cualquier muto de las calles, las personas pueden escribir y expresar su opinión, por supuesto debemos estigmatizar la falta de respeto u ofensas a la dignidad de la persona, pero no por esto podemos limitar la libertad de las personas", dijo el obispo.

La posición de la Iglesia Católica en este sentido es muy clara, y Monseñor Baéz recordó la doctrina católica citando el documento publicado por el entonces Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales "Ética en Internet" (2002) y declarando: "Deploramos los intentos de las autoridades públicas para bloquear el acceso a la información, en Internet o en otras redes sociales, impidiendo la libertad legítima de expresión y opinión ".

Fuente: Agenzia Fides