Quito, Ecuador.- Ante la proximidad de las elecciones generales, los Obispos católicos de Ecuador hicieron pública una carta pastoral "Convocados a caminar juntos" en la que destacan la importancia del proceso cívico electoral en la democracia  y "la responsabilidad que todos tenemos de elegir bien, es decir, de forma responsable y ética". En el documento se refieren a la necesidad de "estudiar los programas y las mejores respuestas a las necesidades reales del país, pero también los principios morales y los comportamientos democráticos y éticos de los candidatos, que eviten tendencias populistas y liderazgos personalistas".

Los obispos advierten que "en tiempo de elecciones" es fácil "buscar chivos expiatorios de todos nuestros males, en quien descargar nuestra rabia e indignación… Más importante nos parece que cada uno trate de ver cuál es su tarea y responsabilidad a la hora de construir un Ecuador más justo, solidario y fraterno. Y, al mismo tiempo, se pregunte cuál debe de ser su candidato, a la luz de una conciencia recta y bien formada".

En la carta pastoral ofrecen algunas orientaciones que iluminen la decisión que deben adoptar los ciudadanos al escoger a sus representantes.  Entre las preocupaciones de los obispos consideran apremiante superar la pobreza, en razón de que todavía "hay muchos hermanos nuestros que necesitan ayuda y promoción, desempleados que esperan un trabajo adecuado, pueblos y nacionalidades que aspiran a ser respetados en su identidad, empobrecidos que exigen mejor asistencia pública. Necesitamos construir una sociedad más justa y solidaria, con un auténtico desarrollo integral".

Expresan la necesidad de alcanzar un pacto por el bien común "que garantice a los grupos humanos y a cada persona unas condiciones sociales y económicas de vida más plena. Lo cual implica también que los derechos de las minorías no afecten, sino que se fundamenten en el bien común".

"Necesitamos políticos y servidores públicos que promuevan un auténtico diálogo social, que sean expertos en la resolución de conflictos y que, a pesar de las legítimas diferencias, nos ayuden a unirnos en un proyecto común de país y de desarrollo", agregan los prelados.

En otra parte del documento defienden el derecho a la participación en la sociedad que tienen los ciudadanos "con sus evidentes diferencias" y advierten sobre la " tentación de poder y de control" que representan el "estatismo, el centralismo y el discurso único, enmarcados en la propaganda del Estado".

"Necesitamos una economía social, solidaria y productiva, que garantice trabajo digno y adecuado y que supere esa enorme quiebra que aún existe entre ricos y pobres", señalan los obispos y destacanla inmensa riqueza que suponen las "diversas etnias, por medio de su identidad, usos y costumbres ancestrales" que deben ser respetadas apreciadas y defendidas.

"Los pueblos indígenas, sujetos de derechos y de deberes, tienen en sí mismos, en su propia historia y realidad, su dignidad y su derecho a ser reconocidos, respetados y protegidos. Y, con ellos, su hábitat, sus espacios de vida y de trabajo, en especial referencia a la tierra y al agua. Dividir a los indígenas, debilitar sus organizaciones, reducir sus tradiciones a un aspecto meramente folclórico, por rentabilidad política, es un grave atentado al derecho que los pueblos tienen a vivir y progresar en paz", dicen los obispos.

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