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Compromiso Laudato Sí recibe aval del Papa Francisco

Compromiso Laudato Sí recibe aval del Papa Francisco

El papa Francisco avaló el compromiso impulsado por el Movimiento Católico Mundial por el Clima, MCMC, que pretende llegar a un millón de católicos para responder al llamado que hace el Pontífice en la encíclica Laudato Si, sobre el cuidado del medio ambiente. La iniciativa se impulsa a los dos años de la publicación de la encíclica y busca que los ciudadanos firmen a responder al llamado de Laudato si'’ rezando por y con la creación, viviendo con sencillez y abogando por el cuidado de la casa común, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre. Otras denominaciones cristianas en todo el mundo se unirán también para celebrar el Tiempo para la Creación con jornadas de oración simbólica y fuertes llamados a la acción climática local. Entre las acciones católicas de compromiso con el medio ambiente, durante la cumbre del G20, el papa Francisco pidió a la canciller alemana Ángela Merkel mantener el acuerdo de París. Además, varias organizaciones católicas recientemente desinvirtieron de combustibles fósiles, y el MCMC se unió a otros grupos cristianos pidiendo a los gobiernos que tomen medidas audaces. El director ejecutivo del Movimiento Católico Mundial por el Clima , Tomás Insúa, expresó su agradecimiento por el aval del papa Francisco al Compromiso Laudato Si’: “Con 1,2 mil millones de católicos en todo el mundo, tenemos un papel crítico que desempeñar en la lucha contra el cambio climático y la crisis ecológica más amplia. El papa Francisco ya ha cambiado la discusión sobre el cambio climático y esta promesa nos invita a poner en acción las enseñanzas de la Iglesia y responder a la llamada urgente a una acción política fuerte y un cambio de estilo de vida hecha en Laudato si'”, aseguró. La campaña del Compromiso Laudato si'’ recibió también el apoyo de líderes de alto nivel alrededor del mundo como los cardenales Turkson, Tagle, Ribat, Cupich y Marx. También ha contado con el apoyo de importantes líderes ambientales, entre ellos el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, la ex Jefa de Clima de la ONU, Christiana Figueres, y May Boeve, directora ejecutiva de 350.org. El apoyo del papa Francisco, sumado a los de otros líderes católicos y ambientales, demuestra el compromiso con la justicia ambiental de los más altos niveles de la Iglesia. Insúa se unió recientemente a otros líderes científicos, políticos y religiosos para publicar una carta en la revista Nature que impulsa al G20 a reconocer la urgencia de la crisis climática. Después de que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunciara su retirada del Acuerdo de París, la Iglesia Católica y otras denominaciones cristianas no sólo esperan acción política, sino también acciones audaces como individuos y organizaciones. Fuente: AICA
Eliminar el hambre exige un esfuerzo de todos los sectores, dice El Vaticano

Eliminar el hambre exige un esfuerzo de todos los sectores, dice El Vaticano

Roma, Italia.- El observador permanente de la Santa Sede ante la FAO (Food and Agriculture Organization), Fernando Chica Arellano, expresó la preocupación por la dificultad de que se pueda acabar con el hambre, tal como se planteó en la agenda 2030 de desarrollo sostenible de la ONU.  Así lo dijo a la 40º sesión de la conferencia de la FAO que se realizó en Roma, del 3 al 8 de julio pasado, en donde precisó que para alcanzar estos objetivos se requiere una “alianza concreta por parte de todos los actores que pueden operar al lado de los Estados: el sector privado, la sociedad civil, toda forma de organización, las religiones y las iglesias”. Partiendo de los datos del hambre y la desnutrición del mundo, sin olvidar ni siquiera a los 500 millones de obesos, el sacerdote español reconoce en un artículo publicado por el diario L’Osservatore Romano, que “la nota final de la conferencia de hecho es amarga: la convicción que si nos quedamos en la actual situación, eliminarla dentro del 2030 se vuelve una empresa imposible”. Por lo tanto asegura que “para alcanzar esta meta es necesario prever estrategias capaces de no excluir ninguna relación entre donantes y ninguna componente entre los beneficiarios”. Precisa además que es necesario “programar una forma sostenible de producción agrícola acompañada de la capacidad de elaborar y poner en acto respuestas adecuadas, no sólo en relación al uso de las tierras, de los recursos agrícolas, forestales y marítimos, del agua, su producción y comercialización, sino la continuidad de la vida de las personas y de todas las comunidades”. En cambio por lo que se refiere al desperdicio de alimentos, indicó que el tema “se desplaza a los modelos de consumo y los estilos de vida”, con directas implicaciones de orden ético. Y de aquí “el empeño individual y colectivo es el único camino que se puede seguir”. Fuente: Zenit