San Salvador.- Una delegación de cuatro obispos salvadoreños viajó a los Estados Unidos para realizar gestiones con miembros del Congreso norteamericano a fin de abogar por la suerte de los casi 200 mil salvadoreños que podrían perder su Estatus de Protección Temporal (TPS). Tras la visita, los obispos, a través de monseñor José Luis Escobar Alas, arzobispo de San Salvador, explicaron los resultados de sus diálogos en Washington.

 La delegación episcopal que viajó a los Estados Unidos, compuesta por el cardenal Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador; monseñor José L. Escobar Alas, arzobispo de San Salvador; monseñor Elías Samuel Bolaños Avelar, obispo de Zacatoluca y monseñor William Irahera, obispo de Santiago de María pidió al Senado norteamericano que busque una solución para los salvadoreños que fueron afectados con la suspensión del TPS.

La visita buscó una solución a largo plazo para los salvadoreños beneficiarios de TPS que viven en los Estados Unidos, se integraron en las comunidades, tienen hijos que ya son ciudadanos estadounidenses, y necesitan protección. También, involucrar al Gobierno de los Estados Unidos en programas serios de desarrollo y reintegración para El Salvador y para la región.

Lo que en el fondo está en juego no es la ampliación por un tiempo determinado del TPS a salvadoreños (o a los haitianos, los hondureños…), sino que el Congreso norteamericano propicie un cambio legislativo para evitar el limbo jurídico en el que se encuentran los beneficiarios del Programa.

No son inmigrantes ilegales, pero tampoco son inmigrantes legales, porque tienen permisos de trabajo, no pueden ajustar su estado a la residencia permanente, y debido a eso, no pueden viajar”, explicó el arzobispo de Miami, monseñor Thomas Wenski, y añadió: “Si regresaran a su tierra natal para un funeral, por ejemplo, no podrían volver a los Estados Unidos. Esto se ha extendido por un par de décadas”.

Por ello, el cardenal Gregorio Rosa Chávez dijo que “si bien el TPS no va a continuar, queremos que los legisladores busquen una solución para legalizar a los salvadoreños que son parte de esta comunidad y contribuyen a la nación”.

El purpurado explicó que en el diálogo que mantuvieron con la comunidad salvadoreña de la Iglesia San Camilo, -beneficiarios del TPS e indocumentados- ellos le expresaron su ansiedad. Uno de ellos resumió los motivos de la lucha para que el Congreso modifique el Programa: “Tengo 13 años de no ver a mis hijas porque no puedo regresar a mi país. He pasado muchos problemas de salud y tengo coágulos en el cerebro. A mis hijas no les dan una visa para visitarme”.

Aparte de esto, El Salvador no podría recibir a 200.000 personas. Sería, para muchos de ellos, para la mayoría, una especie de velada sentencia de muerte.

Por último el comunicado agradece también a la iglesia de los Estados Unidos por todo lo que hacen en favor de los migrantes, uniendo esfuerzos para seguir luchando por sus derechos.

Fuente: AICA