Ciudad del Vaticano.- Este lunes 19 de marzo, en la solemnidad de San José, el Papa Francisco inauguró la primera jornada pre-sinodal con los jóvenes, a quienes invitó a un “diálogo intenso” en la primera jornada de la reunión . En el encuentro, que tuvo lugar en el Pontificio Colegio Internacional Maria Mater Ecclesiae, en Roma, el Obispo de Roma les dijo a los jóvenes, “Ustedes son los protagonistas y es importante que hablen abiertamente”.

La Jornada Pre-sinodal, que se llevará a cabo hasta el próximo 24 de marzo, reúne a más de 300 jóvenes de los 5 continentes, para participar en esta reunión previa a la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del mes de octubre que tendrá por tema “Los  jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

El papa Francisco entró en el salón de actos a las 9 horas, donde fue recibido con aplausos y con un gran entusiasmo por parte de los jóvenes presentes.

Según se detalla en el sitio ‘Vatican News’ en español, los jóvenes fueron invitados como "representantes de los jóvenes del mundo porque vuestra contribución es indispensable”, les dijo el Santo Padre al inicio de su discurso y añadió que “Dios ha querido hablar a través de los más jóvenes”, .

El Papa aclaró que es voluntad de la Iglesia “ponerse a la escucha de todos los jóvenes, ninguno excluido”, y se refirió a la necesidad de tomar en serio a los jóvenes, a menudo “marginados de la vida pública”.

Dios llama a cada uno

Seguidamente, aludiendo al Documento preparatorio, el Obispo de Roma recordó que el Sínodo de octubre se propone en particular desarrollar las condiciones para que los jóvenes sean acompañados “con pasión y competencia” en el discernimiento vocacional, “en el reconocer y acoger la llamada al amor y a la vida en plenitud”.

“Dios ama a cada uno y a cada uno dirige personalmente una llamada”, les aseguró el Papa, y los invitó a compartir la búsqueda de la vida con Dios Padre.

Y “porque no podemos tener sólo para nosotros a quien nos cambió la vida”, es decir a Jesús, les señaló que sus amigos y coetáneos, “aun sin saberlo, esperan a Jesús y su anuncio de salvación”.

Llamado de los jóvenes a los adultos 

Con la tercera idea que expresó el Papa en su discurso ha respondido al llamado de los jóvenes a los adultos, a quienes les piden estar cerca de ellos y ayudarles en las elecciones importantes, “un llamado a la Iglesia para que redescubra un dinamismo juvenil renovado”, ha indicado el Papa.

“También en la Iglesia debemos aprender nuevos modos de presencia y cercanía”, expresó el Papa, y para ilustrarlo se refirió al mensaje de un joven que con entusiasmo narraba su participación en algunos encuentros con estas palabras: “La cosa más importante –decía el joven– fue la presencia de religiosos entre nosotros jóvenes, como amigos que nos escuchan, nos conocen y nos aconsejan”.

Corazón de la Iglesia joven

“El corazón de la Iglesia es joven porque el Evangelio es una linfa vital que lo regenera continuamente”. En el cuarto y último punto del discurso de la reunión pre sinodal, el Papa Francisco subrayó la necesidad de reapropiarse del entusiasmo de la fe y del gusto de la búsqueda:

“Necesitamos reencontrar en el Señor la fuerza para recuperarnos de los fracasos, avanzar y fortalecer la confianza en el futuro. Y tenemos que osar senderos nuevos, incluso si implican riesgos. Debemos arriesgar, porque el amor sabe arriesgar; sin arriesgar, un joven envejece, y también envejece la Iglesia. Por lo tanto, necesitamos de ustedes, jóvenes, piedras vivas de una Iglesia con rostro joven, pero no maquillado: no rejuvenecido artificialmente, sino reavivado desde adentro. Ustedes nos provocan salir de la lógica del “siempre se ha hecho así” para permanecer en modo creativo en la raíz de la auténtica Tradición”.

Así, y para “sintonizarnos en la longitud de onda de las jóvenes generaciones”, el Romano Pontífice señala que es de gran ayuda un diálogo intenso, y exhorta a los jóvenes a que se expresen con franqueza y libertad: “ustedes son los protagonistas y es importante que hablen abiertamente”, les dice, asegurándoles, una vez más, que su contribución será tomada en serio.

Fuente: ZENIT