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Radios comunitarias no reconocidas sufren persecución y criminalización

Radios comunitarias no reconocidas sufren persecución y criminalización

Ciudad de Guatemala.- Alrededor de doce emisoras comunitarias han sido clausuradas en Guatemala durante los dos últimos años, según así denuncia el representante del Movimiento de Radios Comunitarias, César Gómez. A pesar de que Guatemala se había comprometido a facilitar espacios para la creación de las emisoras comunitarias y existen recomendaciones de distintos relatores para la libertad de expresión de las Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para democratizar el espectro radioeléctrico, el Estado continuó con el hostigamiento a estos medios, señala. Según informa la agencia CERIGUA, durante las últimas dos décadas las radios comunitarias no solo han tenido que afrontar la negativa al reconocimiento oficial por parte del Estado, sino también la persecución y criminalización de las autoridades judiciales, que empleando diferentes argumentos legales han clausurado estos medios de comunicación y perseguido penalmente a los encargados, hasta el punto de obligarlos a reconocer supuestos delitos. Gómez aclaró que debe diferenciarse a las radios que prestan un servicio a la comunidad y en las cuales pueden participar todos los sectores, incluidos jóvenes, mujeres y autoridades ancestrales, de las emisoras que se autodenominan “comunitarias” pero tienen intereses comerciales o transmiten únicamente contenido religioso. El dirigente cuestionó también que el Ministerio Público (MP) ha empleado, a lo largo de los años, diversas estrategias y variadas acusaciones para clausurar a estos medios de comunicación; en un inició era la Fiscalía de Delitos contra Periodistas y Sindicalistas era la encargada de perseguir a las emisoras comunitarias, sin embargo, esto cambió cuando se denunció ante la CIDH. Posteriormente, la encargada de acosar a las radios era la Fiscalía de Delitos contra el Ambiente, la cual no tenía relación con el tema de las radios comunitarias, declaró Gómez. Luego se creó una Fiscalía del Espectro Radioeléctrico, sin embargo, cuando se solicitó información sobre el proceso de creación de ésta y sus responsabilidades, no se encontró información vigente. El representante del Movimiento de Radios Comunitarios declaró que así como el MP modificó las fiscalías encargadas de perseguir a las emisoras, cambió también los delitos con los cuales acusaba a los encargados de los medios; en un inició el ente investigador imputaba el delito de Hurto de Fluidos y posteriormente lo cambió a solo el delito de Hurto. De igual manera, enfatizó que la fiscalía no está respetando el debido proceso, pues asegura que la Ley General de Telecomunicaciones establece que en este tipo de casos de las emisoras comunitarias, debe agotarse el procedimiento administrativo a cargo de la Superintendencia de Telecomunicaciones (SIT) para luego dar paso al procedimiento penal. Gómez aseguró que cuando las autoridades capturan a los operarios o encargados de las radios comunitarias los coaccionan para que acepten el delito de hurto o de lo contrario los llevarán a prisión, lo cual es inaceptable que realice un funcionario del MP. Como ejemplo de estas incongruencias en el sistema de justicia, Gómez citó el caso de la Radio Juventud en el departamento de Sololá, que fue clausurada y su equipo decomisado a inicios del 2015; durante el proceso las autoridades ancestrales apelaron a la jurisprudencia internacional relativa al derecho de los pueblos indígenas, por lo que el juzgado ordenó regresar los aparatos de transmisión. Fuente: Cerigua
La Comunicación y la Iglesia en América Latina

La Comunicación y la Iglesia en América Latina

La Paz, Bolivia.- “La Iglesia Católica de América Latina y su papel en los medios de comunicación” fue el tema de la conferencia que pronunció la mañana de este jueves, 6 de julio, el presidente de la Asociación Católica Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (SIGNIS ALC), Carlos Ferraro (Argentina), en el segundo día del Seminario Internacional sobre la “La Radio Educativa en América Latina”, que se lleva a cabo en la Universidad Católica Boliviana. En este encuentro internacional, que se realiza en el marco de la celebración de los 50 años de la Red de Educación Radiofónica de Bolivia, ERBOL, el directivo de SIGNIS ALC, presentó una presentó de la visión sobre la comunicación y los medios que el episcopado latinoamericano ha expresado en los documentos finales de sus 5 Conferencias Generales: Río de Janeiro (1955), Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007). La Comunicación en la Conferencia de Río de Janeiro (1955) Al referirse a lo expuesto por la primera Conferencia del Episcopado Latinoamericano, de Río de Janeiro, Brasil, en 1955, Ferraro recordó que su documento final se advertía sobre “la creciente importancia, que adquieren en la sociedad actual la prensa, la radio y otros medios modernos de propaganda”. No obstante, señaló que en ese entonces los obispos latinoamericanos entienden a la comunicación y los medios desde una visión instrumental, como medios para la propaganda. Por ello, se recomienda que en cada país se “organice, al menos, un diario católico nacional” y se exhorta a que en cada diócesis “un grupo de sacerdotes trabaje con especial dedicación  en la prensa católica”; se pide que se promuevan “escuelas de periodismo”, para sacerdotes y laicos, y se recomienda la creación de una “Confederación Interamericana de diarios Católicos” y que se apoye a las revistas católicas, dijo. Además, recordó,  que en esta primera Conferencia del Episcopado latinoamericano se reconoce la notable ayuda que la radio puede ofrecer “para fines religiosos y educativos”, haciendo referencia a la experiencia que para entonces estaba desarrollando ya Radio Sutatenza (en Colombia), desde sus escuelas radiofónicas, y por ello recomienda “dar impulso” al empleo de la radio y que se estimule la “instalación de emisoras que estén dotadas de personal cultural y técnicamente bien preparado para su dirección y funcionamiento”. La Comunicación en la Conferencia de Medellín (1968) Según Carlos Ferraro, la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano, que se desarrolló en la ciudad colombiana de Medellín, se realizó al calor del ambiente y de los compromisos y el ímpetu de transformación que emana del Concilio Vaticano II (1962-1965). Explicó que en lo político y social, América Latina vivía un período de intensa movilización popular en exigencia de reivindicaciones sociales y anhelos de transformación y desarrollo, y la Iglesia católica asume el compromiso en la “promoción del hombre y de los pueblos hacia los valores de la justicia, la paz, la educación y la familia”, fundamentado en que “la obra divina es una acción de liberación integral y de promoción del hombre en toda su dimensión”. Ferraro señaló que en Medellín se afirma de que “es indispensable la formación de la conciencia social y la precepción realista de los problemas de la comunidad y de las estructuras sociales”, pues se manifiesta que la Iglesia tiene plena conciencia del “proceso de socialización, desencadenado por las técnicas y medios de comunicación social, la concientización en orden al  cambio de estructuras y la vigencia de la justicia” Educación y comunicación liberadoras Para Ferraro, en este momento histórico, la Iglesia católica Latinoamericana asume el compromiso de contribuir al proceso de transformación de los pueblos latinoamericanos y fija su atención en la educación liberadora que consiste en capacitar a las personas para que sean autoras “de su propio progreso, desarrollen de una manera creativa y original un mundo cultural, acorde con su propia riqueza y que sea fruto de sus propios esfuerzos”. Se reconoce que en “América Latina los medios de comunicación social son uno de los factores que más han contribuido y contribuyen a despertar la conciencia de grandes masas sobre sus condiciones de vida, suscitando aspiraciones y exigencias de transformaciones radicales”. La Comunicación en la Conferencia de Puebla (1979) En la tercera Conferencia del Episcopado Latinoamericano, en Puebla, se concibe a la comunicación como “una dimensión amplia y profunda de las relaciones humanas” y se reconoce que la “evangelización, anuncio del Reino, es comunicación”. Además subraya que “los Medios de Comunicación Social son factores de comunión y contribuyen a la integración latinoamericana, así como a la expansión y democratización de la cultura”, dice. Destacó que en Puebla se denuncia sobre “el control de estos Medios de Comunicación Social y la manipulación ideológica que ejercen los poderes políticos y económicos” y advierte sobre el “monopolio de la información, tanto de parte de los gobiernos como de parte de los intereses privados”, y la “manipulación de mensajes de acuerdo a los intereses sectoriales”. Según recordó, en Puebla se propone priorizar la formación en Comunicación social, el respeto a la libertad de expresión, la ética profesional, conforme a la exhortación Communio et Progressio. La Comunicación en la Conferencia de Santo Domingo (1992) Para Carlos Ferraro, en Santo Domingo se retoma lo expresado en Puebla: la “Evangelización, anuncio del Reino, es comunicación, para que vivamos en comunión” y agrega que “Cada persona y cada grupo humano desarrolla su identidad en el encuentro con otros (alteridad).  Esta comunicación es camino necesario para llegar a la comunión (comunidad)”. Así también se muestra “preocupación por el crecimiento de grupos económicos y políticos que concentran cada vez más en pocas manos y con enorme poder la propiedad de los diversos medios y llegan a manipular la comunicación”, por lo que se recomienda apoyar e impulsar la defensa de la identidad cultural desde los medios, privilegiando el diálogo  y buscando “Articular la comunicación masiva con la comunitaria y grupal”, agregó. La Comunicación en la Conferencia de Aparecida (2007) Según explicó, en Aparecida los obispos latinoamericanos reconocen la “revolución tecnológica y los procesos de globalización” que caracteriza al mundo como “una gran cultura mediática” y considera que “Internet” ofrece a la Iglesia un enorme “potencial para proclamar el mensaje evangélico” Subrayó, sin embargo, que Aparecida reconoce que “Los medios de comunicación, en general, no sustituyen las relaciones personales ni la vida comunitaria local” Así también recordó que la Iglesia advierte que el desarrollo tecnológico genera a la vez “exclusión digital”, por lo que recomienda que las parroquias, comunidades, centros culturales e instituciones educacionales católicas promuevan la inclusión, “desarrollando nuevas iniciativas y aprovechando, con una mirada positiva, aquellas que ya existen”. Para Carlos Ferraro, Aparecida reconoce la importancia de los nuevos areópagos: “el mundo de las comunicaciones, la construcción de la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos, sobretodo de las minorías, la promoción de la mujer y de los niños, la ecología y la protección de la naturaleza”, aspectos sobre los cuales la Asociación Latinoamericana y Caribeña de Comunicación, SIGNIS ALC, asumió como un desafío a ser trabajado conjuntamente con las asociadas en los diferentes países de América latina y el Caribe, explicó. Educomunicación Finalmente, destacó que en varios de países de América latina, la Iglesia católica ha promovido e inspirado innumerables experiencias educomunicacionales, cuyo registro de las distintas prácticas, metodologías,  testimonios de los pensadores, biografías y aportes de los precursores de la educomunicación, así como recursos, productos y una variedad de ofertas formativas están sistematizadas y disponibles en el portal EDUCOM (www.rededucom.org), un esfuerzo conjunto del CELAM, SIGNIS ALC y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.