La Paz, Bolivia.- Desde que en 1947 surgiera en Colombia radio Sutatenza, la primera en Latinoamérica con un propósito enteramente educativo, los proyectos radiofónicos comunitarios y enfocados a la educación han ido ganando cada vez más espacio en el continente.

Fe y Alegría (1955); Educación Radiofónica de Bolivia, Erbol (1967); la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica, Aler (1972); la Asociación Mundial de Radios Comunitarias de América Latina, Amarc Alc (1990) son solo algunas de las propuestas que, en los años posteriores, reprodujeron la experiencia de dicha emisora dentro de 24 países, explicó la especialista en Comunicación y Desarrollo, y directora del Grupo Comunicarte, Alma Montoya, durante la conferencia inaugural del Seminario Internacional de Radio Educativa, titulada “Panorama latinoamericano del estado de la radio educativa y local”.

Algunos años más tarde, la radio que abrió paso a la consolidación de la radio educativa en Latinoamérica y cuyo principal objetivo era mejorar la vida del campesinado en los aspectos de salud, alfabetización, economía, trabajo y espeiritualidad devino en el proyecto de mayor envergadura Acción Cultural Popular (ACPO), que, tras 70 años, continúa contribuyendo al desarrollo educativo, ahora a través de la convergencia de medios digitales, impresos, radiales y audiovisuales.

Y es que para Montoya, la integración de la radio educativa y comunitaria con los demás medios es indispensable para garantizar su expansión, además de la incursión en nuevos formatos más interactivos y ágiles como el “eduentretenimiento” -por ejemplo, a través de dramatizados- y la incorporación de herramientas y mecanismos que permitan la participación de todos los sectores sociales. Como muestra, en Colombia y otros países de Latinoamérica, incluso los sectores más apartados pueden difundir sus voces y hacerse escuchar a través de quioscos digitales, radio bocinas, radio-itinerantes y hasta radio-lanchas, testimonios que posteriormente suelen ser reproducidos por las radios populares locales.

En Colombia, la legislación que exhorta a cada municipio a tener por lo menos una radio comunitaria también ha posibilitado la expansión de estas propuestas, que hoy por hoy ya son 654  en este país.  

Por último, la comunicadora reiteró que si bien los avances tecnológicos y las nuevas herramientas son importantes para la supervivencia de la radio educativa y comunitaria, nunca deben olvidarse los principales fines que esta debe perseguir: “El trabajo por la dignidad, equidad y justicia de las personas y los pueblos, sin olvidarse de la promoción de la solidaridad”.

El Seminario Internacional de Radio Educativa, que se organizó a propósito de la conmemoración del 50 aniversario de la Red de Educación Radiofónica de Bolivia, (Erbol) y que incluye exposiciones de profesionales de la comunicación procedentes de varias partes de Latinoamérica, concluirá el viernes 7 de julio con la Declaración por la Radio Educativa.