El papa León XIV dedicó su intención de oración de septiembre a promover una relación más responsable con el agua y a defender su acceso sin desigualdades, recordando que es un bien esencial y un derecho que debe estar al alcance de todas las personas.
La intención del obispo de Roma se suma al Tiempo de la Creación 2026, que este año propone reflexionar sobre el agua bajo el lema “Agua Viva”, entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre. El llamado apunta a generar cambios concretos ante su contaminación, derroche y distribución desigual.
El mensaje se difunde mediante Reza con el Papa, iniciativa de la Red Mundial de Oración del Papa que busca poner en el centro del mes la defensa del agua y la situación de quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a ella.
Un bien que sostiene la vida
Desde la fe cristiana, el agua trasciende su dimensión natural y adquiere un profundo significado espiritual como símbolo de vida, renovación y esperanza. Esta dimensión está presente de manera especial en el Bautismo y en distintos momentos de la liturgia.
El mensaje plantea así una cuestión que trasciende el cuidado ambiental: quién tiene acceso al agua y en qué condiciones. La contaminación de las fuentes y la escasez profundizan desigualdades que afectan sobre todo a las poblaciones más pobres. Por eso, se insiste: “El agua es don, no posesión. Es fuente de vida, no instrumento de poder”.
El mensaje de León XIV se conecta con una de las preocupaciones expresadas por Francisco en Laudato si’: garantizar agua potable y segura es una cuestión de derechos humanos que adquiere especial urgencia en los sectores más empobrecidos.
Una llamada contra el desperdicio y la exclusión
Más que hablar del agua como un problema ambiental, León XIV llama a mirar a quienes sufren su ausencia. El Papa recuerda a las personas que “caminan kilómetros para encontrarla” y enferman por su escasez, y pide defender su derecho “a beber sin miedo, sin desigualdad”.
El llamado del obispo de Roma plantea que la protección del agua no depende únicamente de grandes decisiones. También pasa por revisar hábitos cotidianos, reducir el desperdicio y generar una cultura que valore y proteja este recurso.
La contaminación de las fuentes hídricas y el deterioro de ríos y acuíferos muestran que el problema no puede enfrentarse únicamente desde las decisiones personales. El Papa llama a fortalecer una responsabilidad compartida que tenga en la solidaridad uno de sus principales criterios.
La propuesta del Pontífice busca llevar la preocupación por el agua del ámbito de la oración a las decisiones cotidianas. El Papa exhorta a vivir como “peregrinos de lo esencial”, con mayor sobriedad y una actitud crítica frente al derroche.
Fuente y foto: Celam.org
Escrito por: Luz Marina Medina Garavito


