Fiel a los principios que SIGNIS América Latina y el Caribe ha manifestado reiteradamente en favor de la paz, del diálogo entre los pueblos y de la resolución no violenta de los conflictos, expresamos nuestra profunda preocupación y repudio ante la guerra emprendida por Estados Unidos e Israel contra Irán y la peligrosa escalada militar que esta situación implica para la estabilidad regional y mundial.
Toda guerra golpea primero y sobre todo a los pueblos. En este caso, es el pueblo iraní quien vuelve a quedar atrapado entre la violencia externa y la opresión interna. Millones de hombres y mujeres viven desde hace décadas bajo un régimen teocrático fundamentalista que ha restringido libertades, reprimido la disidencia y negado derechos fundamentales. Las reiteradas protestas sociales y los sacrificios de tantos ciudadanos —en especial de jóvenes y mujeres— dan testimonio del anhelo profundo de libertad y dignidad que atraviesa a la sociedad iraní.
Sin embargo, el sufrimiento de ese pueblo no puede convertirse en argumento para una guerra que, en los hechos, termina agravando su tragedia. Las bombas, los ataques y las operaciones militares no liberan a las sociedades: multiplican las víctimas, destruyen infraestructuras esenciales y someten nuevamente a la población civil a una espiral de miedo, precariedad y muerte.
Reconocemos con claridad el carácter profundamente problemático e inhumano del régimen iraní en múltiples aspectos de su organización política y social. Pero precisamente por ello, resulta imprescindible que la comunidad internacional actúe dentro del marco del derecho internacional, fortaleciendo las instancias diplomáticas, multilaterales y jurídicas destinadas a resolver conflictos sin recurrir a la violencia.
Lamentablemente, lo que hoy se observa es también la tibia reacción y la preocupante inoperancia de los organismos internacionales que tienen la responsabilidad de defender ese derecho. Cuando las instituciones creadas para garantizar la legalidad internacional permanecen paralizadas o responden con ambigüedad ante el uso de la fuerza, se debilita el orden jurídico global y se legitima, de hecho, la ley del más fuerte.
Como comunicadores católicos comprometidos con la verdad y la dignidad humana, afirmamos que ninguna lógica geopolítica puede eclipsar el sufrimiento real de los pueblos. La paz auténtica no se construye mediante la imposición militar ni mediante la perpetuación de regímenes autoritarios, sino a través de procesos de libertad, justicia y diálogo que permitan a los pueblos decidir su propio destino.
Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo iraní en su dolor y en su esperanza de vivir algún día en una sociedad libre de opresión y de fundamentalismos. Al mismo tiempo, exhortamos a la comunidad internacional a recuperar la vigencia efectiva del derecho internacional, a abandonar la lógica de la guerra y a trabajar con decisión por caminos políticos y diplomáticos que protejan la vida de las poblaciones civiles y abran perspectivas reales de paz.
JD SIGNIS ALC
Foto: Celam.org


