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SIGNIS ALC

09 agosto 2021

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El oficio de contar: experiencias de formación

El oficio de contar: experiencias de formación

Por Elena Nazco y Xavier Carbonell*

 

El pasado 31 de julio concluyó el seminario de narrativa «El oficio de contar» ofrecido
por SIGNIS-Cuba, con apoyo de SIGNIS ALC y del Proyecto Académico Humanitas, del Obispado de Santa Clara.

 

El curso duró ocho semanas (junio-julio de 2021) y contó con la participación de 35 estudiantes de varios países de Hispanoamérica. De ellos, 16 resultaron graduados por el cumplimiento de los requisitos de evaluación (participación en las sesiones y entrega de un texto final).

 

El trabajo final, de 3 a 5 páginas, constaba de dos modalidades: 1) crítica de un texto con las herramientas aprehendidas en el curso y 2) la escritura de un texto de ficción.

 

La mayoría de los estudiantes, para sorpresa de los formadores, eligió esta última, puesto que les permitía ejecutar en la práctica las técnicas narrativas estudiadas. Otra elección popular fue la hibridez genérica, sobre todo entre el periodismo y la literatura.

 

Fue conmovedor el desempeño de varios de los estudiantes que, en medio de duras carencias económicas e inestabilidad en la conexión, asistieron con puntualidad a la clase. La participación durante los encuentros, a pesar del uso de una plataforma solo
de audios, como WhatsApp, fue eficaz para los objetivos del curso.

 

La modalidad de seminario escogida parecer ser, según esta experiencia, especialmente eficaz en contextos subdesarrollados y con poco nivel de conectividad, por lo que sugerimos que se explote más.

 

Las materias del curso se caracterizaron por su tratamiento personal, flexible y complejo. Los estudiantes respondieron bien a la densidad de conceptos de mucha hondura filosófica como tiempo, espacio y autor, entre otros, y demostraron interés por conocer distintas teorías al respecto.

 

De modo general, entendemos que la repetición de experiencias como esta puede resultar útil para elevar la calidad de la comunicación es nuestro contexto latinoamericano, y agradecemos a SIGNIS ALC la posibilidad de transmitir nuestro propio aprendizaje académico en teoría literaria, semiótica, narratología y disciplinas afines, hacia una audiencia que puede aprovechar creativamente estos recursos en sus distintas profesiones.

 

Narrar es un oficio; la escritura, una filosofía de vida. Exige disciplina y vocación, pureza de intenciones. No anotamos frases sobre una página, dejamos el rastro de una existencia. En ese sentido, el que narra vence al tiempo y a la muerte, resucita en cada lectura de los otros, para quienes escribe.

 

Cuando más de treinta desconocidos se unen en un espacio imaginario —¿qué es el ámbito digital sino una ficción?—, para discutir las razones íntimas de su escritura, cabe esperar argumentos alucinantes y diversos, algunos alimentados por la propia vida y otros que replican la narración de sus maestros.

 

Hace ocho semanas, en SIGNIS-Cuba pudimos ejecutar una vieja idea: convocar un pequeño seminario de narrativa, de tono muy personal, con el cual compartir nuestra propia búsqueda de respuestas a algunas preguntas que considerábamos vitales: ¿Por qué contamos historias? ¿A qué cambio podemos aspirar como narradores? ¿Qué tipo de historias necesita nuestro contexto latinoamericano?

 

El oficio de contar: experiencias de formación

En junio recibimos apoyo de SIGNIS ALC y pudimos redimensionar el curso hacia un público más amplio. ¿El resultado? Ocho encuentros, distribuidos en otras tantas semanas, nutridos por un debate fructífero sobre los principios de la narrativa. Narrador, autor, tiempo, espacio, personajes, las viejas categorías ilustradas por los mejores textos de nuestro idioma.

 

Desde el comienzo nos planteamos una utilidad doble: que el estudio sirviera a narradores de ficción o periodistas interesados en perfeccionar la crónica o el reportaje; pero también dotar de herramientas críticas a aquellos que se acercan a la obra literaria, para disfrutar mejor sus distintas dimensiones.

 

A grandes rasgos, ese fue el camino de «El oficio de contar», un seminario de narrativa que acabó por convertirse en comunidad de lectores, de amigos en la lejanía durante tiempos difíciles —nosotros mismos, en Cuba, atravesábamos una ola inédita de protestas y la subsecuente represión policial—, una serie de voces más que de rostros, involucrados en la construcción de relatos que nos salvaran la vida.

 

Otros encontraron en el curso un aliento para soportar el confinamiento, la soledad y el tedio. Algunos se acercaron, con una humildad entrañable, para agradecer a SIGNIS por esta iniciativa y decirnos, en lo personal, que extrañarían los sábados de «El oficio…». El grupo sigue abierto y continuamos hablando y viviendo la literatura. Otros proyectos se aproximan, nutridos por la energía y la voluntad que asumimos con este curso, pero los que vivimos estas ocho semanas no olvidaremos la sencillez de los estudiantes, el fervor que pusieron en sus textos y su entrega a la literatura y su maravilloso universo.

 

* Miembros de SIGNIS Cuba joven y actualmente cumplen las funciones de secretaria y presidente de SIGNIS  Cuba

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