En el encuentro de redes de comunicación del Celam, Ferraro planteó que los medios de comunicación católicos deben promover la paz, el diálogo y la reconciliación, destacando la importancia del trabajo en red para responder unidos a los desafíos del cambio de época que vive América Latina y el Caribe.
La inteligencia artificial, los desafíos éticos que plantea para la humanidad, el papel de los medios en sociedades polarizadas y la importancia del trabajo articulado entre las organizaciones eclesiales fueron algunos de los temas abordados por Carlos Ferraro, presidente de Signis Latinoamérica y el Caribe (ALC), durante el Encuentro de Coordinadores de Redes de Comunicación de América Latina y el Caribe que se realizó en la sede del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), en Bogotá.
La inteligencia artificial desde la dignidad de la persona
Frente al avance acelerado de la inteligencia artificial y sus implicaciones para la comunicación, Carlos Ferraro invitó a mirar este fenómeno desde la reflexión que la Iglesia viene desarrollando en torno a la dignidad humana y los desafíos éticos de las nuevas tecnologías.
En ese sentido, se refirió al aporte del documento Magnifica Humanitas, que, a su juicio, ofrece orientaciones valiosas para comprender este cambio de época: “El documento de Magnifica Humanitas está dando una pista muy clara sobre cómo la Iglesia tiene que asumir lo que implica la inteligencia artificial”.
Ferraro explicó que la reflexión eclesial va más allá de los aspectos técnicos o instrumentales de esta tecnología, pues sitúa en el centro la pregunta por la persona humana. “No solamente habla de la inteligencia artificial a través de la instrumentalización, sino que hace hincapié en que es un problema de carácter antropológico”, señaló. Por ello, consideró indispensable que los cristianos afronten este desafío desde una comprensión clara de la dignidad humana: “Tener claro lo que significa la persona creada por Dios es el punto de partida”.
Los riesgos éticos de la inteligencia artificial
Respecto a los desafíos que plantea esta tecnología, Ferraro advirtió sobre la necesidad de proteger la libertad y la dimensión humana de las personas: “El principal riesgo ético es que el hombre pierda la capacidad de accionar en su conducta y en su vida social en términos de libertad humana”.
Recordó que la persona es capaz de equivocarse, arrepentirse, perdonar y experimentar sentimientos que no pueden ser reducidos a procesos tecnológicos. Por ello, insistió en la importancia de comprender la diferencia entre la persona y la tecnología: “La inteligencia artificial hay que concebirla como una máquina”.
A su juicio, el camino a seguir pasa por fortalecer la reflexión ética frente a los nuevos escenarios tecnológicos: “Hay que profundizar mucho en la dimensión ética y los riesgos que se corren con la inteligencia artificial”.
Medios de comunicación para el encuentro y la reconciliación
Durante la entrevista, Ferraro también reflexionó sobre el papel de los medios en contextos de creciente polarización social y política. Consideró que los medios continúan teniendo una influencia decisiva en la construcción de la cultura y la opinión pública: “Los medios de comunicación siguen siendo los que nutren el imaginario social”, sostuvo.
En ese contexto, señaló que las narrativas comunicacionales pueden contribuir a fortalecer la convivencia y reducir la violencia: “Si las narrativas van hacia el lado de la paz, del encuentro, del diálogo, de la escucha y de la reconciliación, cumplirían un rol fundamental”.
Según explicó, este aporte resulta especialmente importante en sociedades donde aumentan las expresiones de violencia tanto real como simbólica.
Red para afrontar los desafíos del presente
El también coordinador de la Red Eclesial de Comunicadores de Latinoamérica y el Caribe se referió al trabajo desarrollado durante el encuentro en Bogotá, Ferraro destacó la importancia de consolidar una articulación más estrecha entre las distintas redes de comunicación de la Iglesia en América Latina y el Caribe. “Está claro que no se puede trabajar solo”, dijo.
Indicó que la red que se está construyendo surge precisamente de la necesidad de sumar capacidades y experiencias para responder a los desafíos actuales: “Las redes generarían una trama lo suficientemente sólida y resistente para afrontar los desafíos”.
A su vez, resaltó la riqueza de las múltiples organizaciones eclesiales presentes en la región: “La Iglesia misma tiene un montón de organizaciones que trabajan para el bien común y para la paz”. A su juicio, una mayor coordinación permitiría incrementar la capacidad de incidencia de estas iniciativas: “Si todo eso puede trabajar en forma coordinada y coherente, sería una fuerza realmente de cambio”.
Los desafíos de un cambio de época
Carlos Ferraro señaló que los retos actuales deben entenderse en el contexto de transformaciones culturales, sociales y tecnológicas. “Estamos en un cambio de época”, manifestó, y explicó que este escenario exige nuevas formas de comprender la realidad y de responder a las necesidades de los pueblos. “Hay maneras de leer la realidad distintas a las lógicas que se utilizaron hasta el momento”, indicó.
También advirtió sobre la concentración del desarrollo tecnológico en sectores de poder que no siempre responden a las necesidades de las mayorías. Por ello, insistió en la necesidad de comprender los cambios en curso y articular respuestas desde la comunicación eclesial: “Entender cómo funciona la inteligencia artificial es lo que nos va a dar el resultado de saber cuál es el camino que hay que seguir”.
Por: Micaela Díaz Miranda
Foto y fuente: adn.celam.org


