Ante las pérdidas y daños, los episcopados llaman a acompañar a las familias, sostener a quienes atienden la emergencia y confiar en la capacidad de Colombia para levantarse.
Los episcopados de Costa Rica y Honduras sumaron sus voces a la solidaridad internacional con Colombia tras el terremoto de magnitud 7,4 que afectó este país el lunes 10 de agosto. Ambos mensajes destacaron la cercanía fraterna con la Iglesia y el pueblo colombiano, especialmente con las víctimas y sus familias.
El sismo tuvo su epicentro en San José del Palmar, Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros, según el Servicio Geológico Colombiano. La emergencia generó afectaciones en varias regiones del país y deja, según el balance oficial conocido este miércoles, 181 personas fallecidas y 2.595 heridas, mientras avanzan las labores de atención a las comunidades afectadas.
Costa Rica abraza a Colombia en medio del dolor
El episcopado costarricense manifestó su “profunda solidaridad y cercanía espiritual” con Colombia y puso en sus oraciones a las familias en duelo, así como a quienes perdieron sus hogares, bienes materiales y fuentes de trabajo.
El mensaje, suscrito por monseñor Javier Román Arias, presidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, y monseñor Daniel Blanco Méndez, secretario general, dedicó una oración especial a quienes atienden la emergencia. “De manera especial elevamos una súplica por los equipos de rescate, socorristas, personal médico y voluntarios”, expresaron.
La Iglesia costarricense invitó a parroquias, comunidades y fieles a unirse durante esta semana en la celebración de Eucaristías y el rezo del Santo Rosario por Colombia. Como mensaje de consuelo ante el dolor provocado por la tragedia, recordó las palabras de Jesús: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”.
Honduras lleva consuelo: “Colombia no está sola”
Por su parte, la Conferencia Episcopal de Honduras manifestó su cercanía con Colombia y, en particular, con quienes enfrentan las consecuencias de la tragedia. En su mensaje a monseñor Francisco Javier Múnera Correa, los obispos expresaron “cercanía fraterna y solidaridad” con las familias de los fallecidos, los heridos y las personas afectadas.
La oración de la Iglesia hondureña abrazó tanto a las víctimas como a quienes trabajan para atender la emergencia. En este sentido, pidió por el descanso de los fallecidos, la recuperación de los heridos y el consuelo de sus familias, así como fortaleza para autoridades, equipos de rescate y voluntarios.
Frente al impacto de la tragedia, el episcopado hondureño dirigió a Colombia un mensaje de esperanza basado en su capacidad de resiliencia. Aunque “la adversidad puede derribar edificios, caminos y bienes materiales”, afirmaron los obispos, la experiencia del país demuestra que permanecen en pie “la fe, la esperanza y la fortaleza de un pueblo” que ha sabido levantarse.
Ambos episcopados pusieron a Colombia bajo la protección de Dios y encomendaron su pueblo a la intercesión de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Desde Honduras, los obispos, conocedores también del impacto de los desastres naturales, transmitieron un mensaje de cercanía: “hermanos colombianos, no están solos”.
Escrito por Luz Marina Medina
Fuente: Celam.org
Foto: Celam.org


