Santiago de Chile.- La segunda jornada de actividades públicas de Papa Francisco, este miércoles 17 de enero, se inició en la novena Región de la Araucania y los Ríos ubicada al sur de Chile.

 

El  Papa comenzó su homilía con palabras en mapudungun (lengua mapuche) y citando a Violeta Parra. “La unidad que nuestros pueblos necesitan reclama que nos escuchemos, pero principalmente que nos reconozcamos”, sostuvo. Además, dedicó la instancia a las víctimas de la dictadura militar.

 

“Mari, mari” (buenos días), dijo el Papa Francisco al comenzar su homilía en Temuco, que se desarrolló en el aeródromo de Maquehue, el cual fue construido en tierras tomadas de los mapuches a inicios del siglo XX, y que además fue utilizado como centro de detención durante la dictadura de Augusto Pinochet.

 

Estas dos cosas convierten al reciento en un lugar lleno de dolor tanto para el pueblo mapuche como para las familias de las víctimas de violaciones a los DDHH. Y así lo hizo sentir el Pontífice que ofreció la ceremonia a “todos los que sufrieron y murieron, y a todos los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias”.

 

Además, hizo un especial saludo a todos los pueblos originarios del país. En cuanto a la Araucanía, manifestó que “si miramos con ojos de turista nos dejará extasiados, pero luego seguiremos nuestro rumbo sin más, pero si nos acercamos a su suelo lo escucharemos cantar ‘Arauco tiene una pena que no la puedo callar, son injusticias de siglos que todos ven aplicar’”, haciendo referencia a la reconocida canción de Violeta Parra.

 

De esta forma, el Papa llamó a la unidad en la región y manifestó que “la riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás”.

 

“Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga para aportar y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores”, agregó.

 

Por otra parte pidió terminar con la violencia, la cual “termina volviendo mentirosa la causa más justa”.

 

“Existen dos formas de violencia que más que impulsar los procesos de unidad y reconciliación terminan amenazándolos. En primer lugar debemos estar atentos a la elaboración de bellos acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados sí-y necesarios-, pero que al no volverse concretos terminan borrando con el codo, lo escrito con la mano. Esto también es violencia, porque frustra la esperanza”, dijo el Papa.

 

Pero además, señaló que el reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas. “No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro”, dijo el Papa que explicó que esto lo único que hace es despertar más violencia y división. “La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación. La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”.

 

“Busquemos, en cambio, y no nos cansemos de buscar, el diálogo para la unidad”, añadió, marcando una diferencia con el discurso originalmente preparado, en que invitaba en esa parte a buscar “el camino de la no violencia activa”.

 

Terminada la ceremonia liturgica el Papa se reunió en un almuerzo en Temuco con once representantes de la región, al que se sumó el obispo de la zona, monseñor Héctor Vargas.

 

En la lista, se encontraban miembros del pueblo mapuche, una víctima de la violencia rural, un colono y un inmigrante reciente a la zona.

 

Encuentro con los jóvenes

Este miércoles el Papa Francisco se reunió con jóvenes en el Templo Votivo de Maipú, hasta donde llegó pasadas las 17.00 horas tras su arribo a Santiago desde Temuco.

 

“Me alegra que este encuentro se realice en Maipú. En esta tierra donde con este abrazo de fraternidad se fundó la historia de Chile”, dijo el Pontífice al comienzo de su intervención que destacó por su lenguaje coloquial y alusiones a “La Ley” (grupo musical chileno) y al Padre Hurtado.

 

En su mensaje el Papa llamó a los jóvenes a no abandonar sus sueños. “La Virgen los acompaña a ser los protagonistas del Chile que sus corazones sueña (…) Yo sé que sueña y a lo grande. No sólo cuando están un poco “curaditos”, (ebrios) sostuvo el Papa Francisco, lo que causó risas entre los jóvenes asistentes.

 

También destacó la reacción de los chilenos ante los desastres naturales. “Cada vez que sucede una catástrofe natural tienen capacidad enorme de movilizarse, lo que habla de la generosidad de los corazones (…)”.

 

El Papa continuó su mensaje pidiendo a los jóvenes que amen a su patria. “Si no son patriotas, no van a ser nada en la vida. Quieran a sus tierras, quieran a su Chile, den lo mejor de ustedes por su Chile”, relató.

 

Llamó a los jóvenes a no renunciar a sus ideales e inquietudes. “Los adultos dicen que piensan así porque son jóvenes, que ya van a madurar o que se van a corromper”, dijo.

 

Y continuó: “Cuando los grande pensamos eso, no le hagan caso. Se esconde que madurar es aceptar la injusticia, creer que nada podemos hacer, que siempre fue así, que siempre se hizo así. Eso no es madurar, es corrupción”.

 

El Papa Francisco también pidió a los asistentes a que ayuden que la Iglesia “tenga un rostro joven”. “Les pedimos que nos muevan el piso y nos ayuden a estar más cerca de Jesús”.

 

“El ruido ambiente y soledad de la ciudad nos aíslan de todo. El mundo que gira al revés pretende sumergirme en él ahogando mis ideas”.

 

Además dijo a los jóvenes que nunca deben olvidar que son importantes en el mundo: “Nunca pienses que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie ese pensamiento es el consejo del diablo, pero para dejar las cosas como están, para que nada cambie, es uno que puede hacer el cambio en la sociedad es el joven”.
El Papa comentó una analogía en que le preguntaba a un joven qué era lo que más le molestaba, a lo que éste contestó: “Cuando al celular se le acaba la batería o cuando pierdo la señal de internet (…) porque me pierdo todo lo que está pasando, me quedo fuera del mundo, como colgado. En esos momentos, salgo corriendo a buscar un cargador o una red de wifi y la contraseña para volverme a conectar’.

 

Al relatar esta conversación, en Papa continuó: “Hay momentos en que empieza a bajar el ancho de banda, el entusiasmo en estar conectado con Jesús se empieza a perder, y empezamos a quedarnos sin conexión, sin batería. Entonces nos gana el mal humor, nos volvemos tristes, sin fuerzas, y todo lo empezamos a ver mal. Al quedarnos sin esta conexión, el corazón empieza a perder fuerza, a quedarse sin batería”.

 

En este sentido, citó al Padre Hurtado: “Ustedes tienen un gran santo que les puedes servir de guía: ‘Contento, Señor, contento’. Hurtado tenía una regla de oro para encender su corazón con ese fuego capaz de mantener viva la alegría. Porque Jesús tiene ese fuego”.

 

Y agregó: “La contraseña de Hurtado para mantener la señal es muy simple, me gustaría que la anotaran en el teléfono si se animan. Yo se las dicto”.

 

El Papa relató que “Hurtado se pregunta, ¿Qué haría Cristo en mi lugar? ¿Qué haría Cristo en mi lugar en la universidad, en la calle, frente al que hace bullying? ¿Qué haría Cristo en mi lugar, cuando van a bailar, cuando hacen deporte, en el estadio (…)?

 

“Esa es la contraseña, la batería para encender en mi corazón, encender la fe, y la chispa en los ojos. Eso es la contraseña”, aseguró.

 

Antes de concluir su intervención en Maipú, el Papa envió un mensaje a los jóvenes: “Les pido que no se olviden de rezar por mí”.

 

Encuentro con el mundo académico

Como última actividad del día el Papa se dirigió a la Pontificia Universidad Católica para un encuentro con el mundo académico.

 

El Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Ignacio Sánchez, dio la bienvenida al Papa Francisco en la casa de estudios, en un discurso en el que destacó el compromiso de la institución con la “protección de la vida y de la familia”.

 

A la actividad asistieron 3.100 invitados, entre los que destacaron el Presidente electo Sebastián Piñera, el ex Mandatario Ricardo Lagos, varias autoridades y figuras públicas como el animador de TV, Mario Kreutzberger (Don Francisco).

 

Fue un día con muchos gestos del Papa Francisco hacia el mundo indígena. El último vino, en la Universidad Católica, donde  volvió a destacar la relevancia de ese mundo.

 

“Es necesario que la adquisición de conocimiento sepa generar una interacción entre el aula y la sabiduría de los pueblos que conforman esta bendecida tierra. Una sabiduría cargada de intuiciones, de ‘olfato’, que no se puede obviar a la hora de pensar Chile. Así se producirá esa sinergia tan enriquecedora entre rigor científico e intuición popular”, aseveró el Papa.

 

“Es indispensable prestar atención a los pueblos originarios con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios”, fue la mención que el Papa sacó de forma textual de su encíclica Laudato Si para mencionarla en su discurso.

 

Posteriormente el Papa, destacó la misión de la universidad moderna. “La comunidad educativa no puede reducirse a aulas y bibliotecas, sino que debe ser desafiada continuamente a la participación. Tal diálogo sólo se puede realizar desde una episteme capaz de asumir una lógica plural, es decir, que asuma la interdisciplinariedad e interdependencia del saber”, señaló el Papa sobre el rol de la universidad.

 

“La comunidad educativa guarda en sí un sinfín de posibilidades y potencialidades cuando se deja enriquecer e interpelar por todos los actores que configuran el hecho educativo. Esto exige un mayor esfuerzo en la calidad y en la integración. El servicio universitario ha de apuntar siempre a ser de calidad y de excelencia, puestas al servicio de la convivencia nacional. En este sentido, podríamos decir que la Universidad se vuelve un laboratorio para el futuro del país, ya que logra incorporar en su seno la vida y el caminar del pueblo superando toda lógica antagónica y elitista del saber”, señalo el Papa Francisco, enmarcando los desafíos en este nuevo ambiente.

 

El Papa guardó un gesto especial para el rector de la UC, Ignacio Sánchez, a quien le dedicó palabras elogiosas al inicio de su intervención. “Le agradezco a usted, señor rector, el bien que hace con su sapiencialidad en el gobierno de la universidad y en defender con coraje la identidad de la Universidad Católica”, planteó el Papa.

 

Terminado este encuentro, el Papa se retiró a la Nunciatura para mañana muy temprano dirigirse a su últimos encuentros en la ciudad de Iquique, ubicada en el norte de Chile, para posteriormente abandonar el país, continuando su viaje hacia Perú.

 

Desde Santiago de Chile, Alejandro Caro, SIGNIS Chile/SIGNIS ALC