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SIGNIS ALC

26 octubre 2021

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Encuentro de Saberes clama por acciones para proteger la Amazonía y el cambio climático

Encuentro de Saberes clama por acciones para proteger la Amazonía y el cambio climático

El “Encuentro de Saberes sobre Amazonía y Crisis Climática”, que se llevó a cabo del 20 al 23 de octubre, culminó con redacción de una Carta dirigida a los gobernantes y pueblos de la tierra, en la que se hace un llamado a actuar para contener la crisis climática. “La humanidad y el planeta no pueden esperar más” claman los pueblos y comunidades amazónicas al mundo.

 

El Encuentro de Saberes, que tuvo lugar en Belém do Pará, Brasil, reunió a científicos, investigadores y líderes de la Amazonía.

 

“Hay un momento en que las cosas se deciden. Y este momento es ahora”, se expresa en la Carta en la que se advierte que “se acerca peligrosamente el punto de no retorno, cuando el bosque ya no tendrá la capacidad de recuperarse. En todo el continente latinoamericano ya se está sintiendo los efectos de la destrucción de la selva. Del Pacífico al Caribe, de los Andes a la Pampa…”

 

“Estamos convencidos de que la Amazonía es el corazón del mundo. Aquí tendrá lugar el choque decisivo, donde se decidirá el destino de la Humanidad y la Biodiversidad. No hay forma de salvar el clima del planeta sin detener los ataques contra la Amazonía y nuestra gente. Creemos que la fuerza de los pueblos del mundo podrá cambiar esta historia. Una Amazonia preservada y victoriosa será el trampolín de una nueva Humanidad”, dice parte de la Carta.

 

A continuación, el texto íntegro de la Carta final del Encuentro de Saberes sobre la Amazonía:

 

    A los señores y señoras gobernantes, a los pueblos de la tierra

 

En pocos días la atención del mundo se dirigirá a una tierra de montañas, llamada Escocia, donde se reunirán las voluntades y esperanzas de detener una catástrofe que ya está ocurriendo en todo el mundo. El calentamiento global viene derritiendo las nieves de la Cordillera de los Andes, descongelando el Ártico y provocando inundaciones y sequías de gran intensidad en nuestro pedazo de tierra: la selva amazónica. Los cambios en el comportamiento de las plantas, de las lluvias y de los animales son signos de un grave desequilibrio que hará que el cielo se derrumbe, según nuestros chamanes, o que hará de la Tierra un lugar inhabitable para la especie humana, según los científicos. Hombres y mujeres de ciencia están de acuerdo: el calentamiento del mundo se debe a la liberación a la atmósfera de gases que intensifican el llamado “efecto invernadero”. Y los principales responsables de estas emisiones son la quema de combustibles fósiles y la deforestación de bosques. Son dos monstruos que se retroalimentan, devorando la vida en el planeta.

 

La Amazonía es la cuenca hidrográfica y la mayor selva tropical continua del mundo, con riquísimos bosques de manglares. Se extiende por el territorio de nueve países: Brasil, Perú, Ecuador, Venezuela, Colombia, Surinam, Bolivia, Guyana y Guayana Francesa y es el hogar de más de 300 pueblos indígenas, además de otros pueblos y comunidades tradicionales. Por su capacidad para absorber carbono de la atmósfera, regular la lluvia y la temperatura, la selva amazónica es vital para el equilibrio climático de la Tierra. Los ataques contra la selva son, en la práctica, ataques contra la humanidad.

 

Y a pesar de que todos lo saben, el desmonte de millones de hectáreas de selva continúa año tras año, habiéndose acentuado en el último período. Asimismo, la destrucción ambiental provocada por la minería, tanto legal como clandestina, los incendios y el envenenamiento de tierras por los agro-tóxicos continúan en escala ascendente. A pesar de ser gestos enloquecidos, detrás de ellos hay una lógica perversa, impulsada por una ganancia sin límites, por el afán de dominar el viento, la lluvia, el sol y la luna.

 

Nosotros vivimos en la Amazonía. Aquí, desde la invasión europea luchamos contra una colonización depredadora, etnocida y genocida que explota y destruye la selva y sus pueblos. Intentaron arrancar nuestras raíces, exterminaron costumbres, idiomas y saberes, aun así seguimos resistiendo. En medio de las luchas, con la fuerza de las guerreras Amazonas, reinventamos la vida. En nuestros territorios, la naturaleza vive y tiene derechos. Los bosques y los ríos son bienes comunes. Buscamos el buen vivir. Por eso, las fuerzas impulsadas por el lucro nos atacan. Seguimos resistiendo.

 

Hay un momento en que las cosas se deciden. Y este momento es ahora. Estudios científicos han demostrado que, en las áreas devastadas, en el sur y sureste de la Amazonía brasileña, la selva antigua, precisamente por el sacrificio de sus árboles, se está emitiendo más dióxido de carbono que absorbiéndolo. Otras investigaciones demuestran que se acerca peligrosamente el punto de no retorno, cuando la selva ya no tendrá la capacidad de recuperarse. En todo el continente latinoamericano ya se están sintiendo los efectos de la destrucción de los bosques. Del Pacífico al Caribe, de los Andes a las Pampas.

 

En momentos de peligro es necesario ser audaz. La selva amazónica está siendo ahogada por varios crímenes, liderados por gobiernos genocidas como el de Brasil y de Colombia. El fin de estos gobiernos es una necesidad urgente para los pueblos de la Panamazonia y el mundo. Pero además de deshacerse de los malos gobernantes, es necesario cambiar su política. Definitivamente detener las talas e incendios es una medida indispensable y sanadora. Asimismo, apoyamos la campaña que lleva a cabo la Coordinación de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica para que lleguemos al 2025 con el 80% de la cobertura forestal en la Amazonía en pie, asegurando así que no se llegue al punto de no retorno. A escala internacional, es necesario interrumpir el consumo de productos vinculados a la deforestación en la Amazonía, como los derivados de la agroindustria depredadora. Defender la Amazonía es el único camino para los pueblos de todos los continentes.

 

Es fundamental demarcar y proteger todas las tierras indígenas y comunidades tradicionales, poniendo fin de inmediato las invasiones y ataques. Exigir el cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, que garantiza la consulta libre y bien informada a los pueblos y poblaciones tradicionales, en el caso de proyectos que afecten nuestros territorios y nuestra forma de vida. No es posible soportar más los altos costos sociales, ambientales y culturales impuestos por megaproyectos hidroeléctricos, de infraestructura y los monocultivos de soja, palma aceitera, eucalipto, acacia que no benefician nuestra vida y son amenazas concretas para nuestra existencia.

 

Cuando esta carta llegue a sus manos, gobernantes del mundo, es posible que estén discutiendo sobre cómo destinar los recursos previstos para detener la catástrofe climática. Déjennos decir, sinceramente, que ningún centavo debe destinarse a quienes, mediante ataques abiertos o falsas soluciones ambientales, promueven la destrucción de la naturaleza y su transformación de ser vivo en ser muerto. Los recursos del mundo para defender la selva deben ser destinados a quienes derraman su sangre, afrontan la violencia y, sin embargo, son los más comprometidos defensores de la naturaleza. Entonces, es justo que recibamos directamente los recursos destinados a salvar la selva. De esta manera podremos potenciar y expandir nuestra acción, beneficiando a toda la humanidad.

 

No hay más tiempo para esperar. Nosotros, pueblos indígenas, quilombolas, pescadores, habitantes de las ciudades amazónicas, científicos de diversas áreas, nos reunimos durante cuatro días en Belém, intercambiando conocimientos y percepciones; luego de llegar a algunas conclusiones, escribimos esta carta, con lo que dice nuestro corazón, reforestando mentes para la curación de la Tierra.

 

Desde Belém do Pará, cerca del delta del Gran Río, alzamos nuestras voces. Estamos convencidos de que la Amazonía es el corazón del mundo. Aquí tendrá lugar el choque decisivo, donde se decidirá el destino de la Humanidad y de la Biodiversidad. No hay forma de salvar el clima del planeta sin detener los ataques contra la Amazonía y nuestra gente. Creemos que la fuerza de los pueblos del mundo será capaz de cambiar esta historia. Una Amazonía preservada y victoriosa será el trampolín para una nueva Humanidad.

 

Fuente: Red Iglesias y Minería

 

Redacción y traducción libre de SIGNIS ALC

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