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Inició juicio contra militares acusados por muerte de jesuitas en El Salvador

SIGNIS ALC

09 junio 2020

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Exviceministro de Defensa salvadoreño queda como único acusado en el juicio por la matanza de jesuitas

Exviceministro de Defensa salvadoreño queda como único acusado en el juicio por la matanza de jesuitas

Madrid, España.- El excoronel y exviceministro de Defensa salvadoreño Inocente Montano se ha quedado como el único acusado en el juicio por la matanza de jesuitas españoles en El Salvador en 1989, luego de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha declarado prescritos los hechos para René Yusshy Mendoza, quien fuera teniente del ejército.

 

Con esta decisión, Montano se queda como el único acusado en este procedimiento, en el que se enfrenta a 150 años de prisión por el asesinato de los cinco jesuitas, entre ellos Ignacio Ellacuría, entonces rector de la Universidad Centroamericana (UCA) e ideólogo de la Teología de la Liberación.

 

El letrado ha explicado que “el plazo de prescripción vence a los 20 años” y que contra Yusshy “no se dirigió el procesamiento hasta 2011” sin que previamente existiera querella, denuncia o escrito de parte contra él, además de mencionar que los jesuitas salvadoreños y el actual rector de la UCA destacan su colaboración estos años.

 

La Fiscalía ha reconocido que “ya han pasado sobradamente esos 20 años” y que, por tanto, “procede declarar prescritos los delitos” mientras que las acusaciones se han adherido a ella no sin antes subrayar que Yusshy “está reinsertado, tiene trabajo, no ha vuelto a delinquir, desde 2012 mostró su arrepentimiento y gracias a su colaboración se tienen elementos probatorios”. Y además, han precisado, “pidió y recibió perdón”.

 

Yusshy, que ha seguido la sesión desde el Consulado, pasa a ser testigo y declarará el próximo 7 de julio de forma presencial.

 

El excoronel Montano, que portaba como todos los participantes en la vista una mascarilla, ha seguido esta primera jornada casi sin pestañear desde el banquillo de los acusados.

 

Ahora, el juicio se reanudará el miércoles a las 10:00 horas con la declaración de ya septuagenario Montano, en prisión provisional desde 2017, que se queda como único acusado en el procedimiento.

 

De hecho, la nueva condición de testigo de Yusshy dibuja un nuevo panorama en el devenir del juicio toda vez que su interrogatorio, ahora obligado a decir la verdad, aparece clave contra Montano.

 

El excoronel es el único procesado puesto a disposición de la Justicia española -fue entregado por EEUU el 29 de noviembre de 2017-, después de que las autoridades salvadoreñas denegaran las órdenes de extradición contra una veintena de exmilitares, acusados de participar en el diseño y ejecución de los asesinatos.

 

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, en medio de la mayor ofensiva insurgente registrada durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992), un comando de soldados de elite ejecutó a los religiosos en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA).

 

Los jesuitas asesinados fueron Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López y Juan Ramón Moreno. También asesinaron junto a ellos a los salvadoreños Joaquín López (sacerdote), la empleada doméstica de la Universidad Julia Elba y su hija menor Celina Mariceth Ramos.

 

Los cinco jesuitas españoles fueron asesinados en El Salvador, el 16 de noviembre de 1989. El proceso judicial inició hace más de diez años y es impulsado por los jesuitas y por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE).

 

La apertura del juicio, una buena noticia

Ante el anuncio del inicio de la audiencia del juicio en contra de los acusados, el director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA, padre José María Tojeira, ex provincial de los jesuitas centroamericanos, consideró que “La noticia de la apertura del juicio del coronel Montano es una buena noticia para la justicia y refuerza el proceso pendiente en El Salvador contra cinco presuntos autores intelectuales, al igual que Montano, del crimen de los jesuitas y sus dos colaboradoras”.

 

Los acusados formaban parte de las estructuras paralelas del ejército salvadoreño que emplearon de manera sistemática procedimientos clandestinos de guerra sucia y terrorismo de estado durante el conflicto armado interno en el país centroamericano con la finalidad de alterar la paz pública e infundir terror en la población mediante acciones tales como ejecuciones extrajudiciales de opositores, ataques indiscriminados contra la población civil con armas de fuego y explosivos, desapariciones forzadas, torturas y otros atentados contra la vida y la integridad física y moral de las personas.

 

Estos mecanismos de violencia armada también incluían ataques contra la propiedad; atentados entre los que se incluye el asesinato en 1980 de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, y sucesivos ataques con bombas contra la sede de la Universidad Centro Americana, UCA, que en ningún caso podía ser considerada un objetivo militar.

 

Esa cadena de agresiones manifiestamente violatorias del Derecho Internacional Humanitario, culminó en 1989 con el asesinato de Ignacio Ellacuría y sus compañeros, decidido por el Estado Mayor del Ejército Salvadoreño, y ejecutado de manera premeditada y alevosa por el Batallón Atlacatl que acabó con la vida de todas las víctimas por heridas múltiples de arma de fuego.

 

En un comunicado dado a conocer la mañana del 8 de junio, los jesuitas de Centro América y de la Universidada José Simeón Cañas (UCA) reflexionan y afirman: “Quienes decidieron el asesinato de los jesuitas de la UCA, de Julia Elba y su hija Celina, saben perfectamente que no perpetraron “simples asesinatos”. La masacre fue el resultado de un plan pensado y ejecutado, en la lógica del terrorismo de Estado, calificado como un crimen de lesa humanidad y crimen de guerra. Mataron a personas inocentes, personas de bien, que dedicaron su vida a defender a los pobres, a impulsar la justicia social y promover el bien común desde la razón y el conocimiento académico.

 

Conocer la verdad de lo que pasó en este y otros casos será un bien para El Salvador, contribuirá a la justicia para la víctimas, constituirá un paso trascendental en el proceso de reconciliación y dará paz incluso a los mismos victimarios. Sólo siguiendo este camino podremos decir con el profeta Isaías: “La obra de la justicia será la paz y los frutos de la justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre”. Para el pueblo de Dios, nunca ha existido contradicción entre justicia y paz ni entre verdad y paz. Al contrario, la paz es el fruto de la verdad y de la justicia”.

 

Fuente: eitb.eus | Vatican News | apdhe.org

Madrid, España.- El excoronel y exviceministro de Defensa salvadoreño Inocente Montano se ha quedado como el único acusado en el juicio por la matanza de jesuitas españoles en El Salvador en 1989, luego de que la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha declarado prescritos los hechos para René Yusshy Mendoza, quien fuera teniente del ejército.

 

Con esta decisión, Montano se queda como el único acusado en este procedimiento, en el que se enfrenta a 150 años de prisión por el asesinato de los cinco jesuitas, entre ellos Ignacio Ellacuría, entonces rector de la Universidad Centroamericana (UCA) e ideólogo de la Teología de la Liberación.

 

El letrado ha explicado que “el plazo de prescripción vence a los 20 años” y que contra Yusshy “no se dirigió el procesamiento hasta 2011” sin que previamente existiera querella, denuncia o escrito de parte contra él, además de mencionar que los jesuitas salvadoreños y el actual rector de la UCA destacan su colaboración estos años.

 

La Fiscalía ha reconocido que “ya han pasado sobradamente esos 20 años” y que, por tanto, “procede declarar prescritos los delitos” mientras que las acusaciones se han adherido a ella no sin antes subrayar que Yusshy “está reinsertado, tiene trabajo, no ha vuelto a delinquir, desde 2012 mostró su arrepentimiento y gracias a su colaboración se tienen elementos probatorios”. Y además, han precisado, “pidió y recibió perdón”.

 

Yusshy, que ha seguido la sesión desde el Consulado, pasa a ser testigo y declarará el próximo 7 de julio de forma presencial.

 

El excoronel Montano, que portaba como todos los participantes en la vista una mascarilla, ha seguido esta primera jornada casi sin pestañear desde el banquillo de los acusados.

 

Ahora, el juicio se reanudará el miércoles a las 10:00 horas con la declaración de ya septuagenario Montano, en prisión provisional desde 2017, que se queda como único acusado en el procedimiento.

 

De hecho, la nueva condición de testigo de Yusshy dibuja un nuevo panorama en el devenir del juicio toda vez que su interrogatorio, ahora obligado a decir la verdad, aparece clave contra Montano.

 

El excoronel es el único procesado puesto a disposición de la Justicia española -fue entregado por EEUU el 29 de noviembre de 2017-, después de que las autoridades salvadoreñas denegaran las órdenes de extradición contra una veintena de exmilitares, acusados de participar en el diseño y ejecución de los asesinatos.

 

La madrugada del 16 de noviembre de 1989, en medio de la mayor ofensiva insurgente registrada durante la guerra civil salvadoreña (1980-1992), un comando de soldados de elite ejecutó a los religiosos en el campus de la Universidad Centroamericana (UCA).

 

Los jesuitas asesinados fueron Ignacio Ellacuría, Segundo Montes, Ignacio Martín-Baró, Amando López y Juan Ramón Moreno. También asesinaron junto a ellos a los salvadoreños Joaquín López (sacerdote), la empleada doméstica de la Universidad Julia Elba y su hija menor Celina Mariceth Ramos.

 

Los cinco jesuitas españoles fueron asesinados en El Salvador, el 16 de noviembre de 1989. El proceso judicial inició hace más de diez años y es impulsado por los jesuitas y por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE).

 

La apertura del juicio, una buena noticia

Ante el anuncio del inicio de la audiencia del juicio en contra de los acusados, el director del Instituto de Derechos Humanos de la UCA, padre José María Tojeira, ex provincial de los jesuitas centroamericanos, consideró que “La noticia de la apertura del juicio del coronel Montano es una buena noticia para la justicia y refuerza el proceso pendiente en El Salvador contra cinco presuntos autores intelectuales, al igual que Montano, del crimen de los jesuitas y sus dos colaboradoras”.

 

Los acusados formaban parte de las estructuras paralelas del ejército salvadoreño que emplearon de manera sistemática procedimientos clandestinos de guerra sucia y terrorismo de estado durante el conflicto armado interno en el país centroamericano con la finalidad de alterar la paz pública e infundir terror en la población mediante acciones tales como ejecuciones extrajudiciales de opositores, ataques indiscriminados contra la población civil con armas de fuego y explosivos, desapariciones forzadas, torturas y otros atentados contra la vida y la integridad física y moral de las personas.

 

Estos mecanismos de violencia armada también incluían ataques contra la propiedad; atentados entre los que se incluye el asesinato en 1980 de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, y sucesivos ataques con bombas contra la sede de la Universidad Centro Americana, UCA, que en ningún caso podía ser considerada un objetivo militar.

 

Esa cadena de agresiones manifiestamente violatorias del Derecho Internacional Humanitario, culminó en 1989 con el asesinato de Ignacio Ellacuría y sus compañeros, decidido por el Estado Mayor del Ejército Salvadoreño, y ejecutado de manera premeditada y alevosa por el Batallón Atlacatl que acabó con la vida de todas las víctimas por heridas múltiples de arma de fuego.

 

En un comunicado dado a conocer la mañana del 8 de junio, los jesuitas de Centro América y de la Universidada José Simeón Cañas (UCA) reflexionan y afirman: “Quienes decidieron el asesinato de los jesuitas de la UCA, de Julia Elba y su hija Celina, saben perfectamente que no perpetraron “simples asesinatos”. La masacre fue el resultado de un plan pensado y ejecutado, en la lógica del terrorismo de Estado, calificado como un crimen de lesa humanidad y crimen de guerra. Mataron a personas inocentes, personas de bien, que dedicaron su vida a defender a los pobres, a impulsar la justicia social y promover el bien común desde la razón y el conocimiento académico.

 

Conocer la verdad de lo que pasó en este y otros casos será un bien para El Salvador, contribuirá a la justicia para la víctimas, constituirá un paso trascendental en el proceso de reconciliación y dará paz incluso a los mismos victimarios. Sólo siguiendo este camino podremos decir con el profeta Isaías: “La obra de la justicia será la paz y los frutos de la justicia serán tranquilidad y seguridad para siempre”. Para el pueblo de Dios, nunca ha existido contradicción entre justicia y paz ni entre verdad y paz. Al contrario, la paz es el fruto de la verdad y de la justicia”.

 

Fuente: eitb.eus | Vatican News | apdhe.org

 

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